Los éxitos del PSG suenan a eco lejano en la estampa de Kylian Mbappé. En Chamartín, mientras tanto, el Real Madrid deambula por otra temporada en blanco -la segunda seguida-, lejos de ser ese trampolín que prometía catapultar al francés hacia una cima incontestable. Lo colectivo no acompaña: dos cursos torcidos, sin rumbo claro, mientras en París celebran la edad dorada que parecía destinada a viajar con él. Así es el fútbol, caprichoso y a veces cruel, donde no siempre se alinean el talento y el destino.
Abril 29, 2026 11:45 a. m.
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