Mathías Villasanti atravesó el momento más duro de su carrera, pero ya dejó atrás esa etapa. El volante paraguayo de Gremio, que hace algunas semanas regresó a las canchas tras una larga recuperación, recordó todo lo que sufrió luego de la grave lesión de rodilla que lo marginó durante varios meses y le impidió disputar el Mundial de Norteamérica 2026 con la Albirroja.
El ex Cerro Porteño sufrió en agosto del 2025 una rotura del ligamento cruzado anterior (LCA) y del menisco lateral de la rodilla izquierda, una lesión que lo obligó a pasar por el quirófano y afrontar un extenso proceso de rehabilitación. Hasta ese momento era una pieza importante en el esquema del entrenador Gustavo Alfaro durante las Eliminatorias, por lo que quedarse fuera de la Copa del Mundo fue uno de los golpes más duros de su carrera.
En una entrevista concedida a Gremio TV, el volante confesó que el camino de regreso estuvo lleno de obstáculos y que no fue sencillo recuperar la confianza. “Mucho tiempo parado, una lesión difícil, pero por fin volví”, expresó Villasanti, aliviado por reencontrarse con la pelota después de varios meses de incertidumbre.
El mediocampista reconoció que se trató del desafío más grande que le tocó enfrentar como profesional. “Fue mi primera lesión y la más difícil por todo lo que llevó también la lesión. No conseguí llegar para el Mundial, las dificultades de la lesión también al inicio, muchas cosas que la gente de afuera no sabe”, afirmó.
Villasanti también explicó que el proceso fue exigente desde el primer hasta el último día, aunque hoy ya empieza a disfrutar nuevamente de competir dentro del campo. “Fue difícil en el inicio, fue difícil el camino, fue difícil el final, continúa siendo un poco difícil, pero ahora ya volviendo a la normalidad, jugando de vuelta, me estoy sintiendo de nuevo jugador, por así decirlo”, comentó.
Más allá del dolor y la frustración de perderse la máxima cita del fútbol, Villasanti aseguró que logró encontrar un aprendizaje en medio de la adversidad. “Pero como lo digo, tiene una parte buena también, que uno aprende mucho, yo aprendí a lidiar con esas situaciones, uno aprende, te hace crecer como persona también. Así que creo que siempre, a pesar de todo, uno tiene que procurar sacar las cosas buenas de cada situación y a mí personalmente me ayudó bastante”, sentenció.
Con el regreso ya consumado y dejando atrás la peor lesión de su carrera, Villasanti, de 29 años de edad, apunta ahora a recuperar su mejor versión en el elenco brasileño y volver a consolidarse como una de las principales referencias del medio sector albirrojo de cara a los próximos desafíos, recordando que en septiembre, octubre y noviembre habrá fecha FIFA.