El arquero paraguayo Orlando Gill vivió un momento de inmensa emoción tras la histórica clasificación de Paraguay a los octavos de final, tras eliminar a Alemania, con dos penales detenidos por el cuidavallas de San Lorenzo de Argentina. Sobre el desarrollo del encuentro, el guardameta señaló: “Fue un partido muy complicado, supimos aguantarlo. Abrimos el marcador, ellos encontraron el empate pero supimos sostener y gracias a Dios fuimos a ganar la tanda de penales”.
Respecto a su destacada actuación bajo los tres palos, Gill explicó que la clave estuvo en el trabajo previo y el estudio del rival. “Fue una charla antes de que inicie la tanda con los arqueros, con el preparador de arqueros. Fue mucho de intuición, mucho de preparación”, comentó. Añadió que “obviamente, analizar a cada jugador, cada aspecto, cada detalle” fue lo que le permitió tapar los dos penales que resultaron “fundamentales para la clasificación”.
Con la bandera nacional en el cuello, el jugador reflexionó sobre el impacto de este triunfo para el país. “Es un privilegio, la verdad es que eliminamos a un campeón y esto va dedicado para todo el pueblo paraguayo”, expresó.
Finalmente, el arquero dedicó esta hazaña a un familiar cercano que atraviesa un momento delicado. “Esta clasificación es especial para un sobrino mío que le está pasando muy mal, internado, pero vamos a ser mejores pronto y yo prometí que si era figura, esta clasificación iba a ser para él”, concluyó el guardameta.