Alexandro Maidana alcanzó metas que muchos futbolistas tardan años en conseguir. Formó parte de la Selección Paraguaya en un Mundial, dio el salto al fútbol argentino y hoy se proyecta como una de las jóvenes promesas del futbol nacional. Sin embargo, al regresar a Atyrá, el lugar donde nació su sueño, asegura que nunca olvidó sus raíces.
El futbolista reconoció que jamás imaginó vivir tantas experiencias a tan corta edad. “Creo que es un privilegio estar pasando por todo esto. Estoy muy feliz”, expresó.
Luego de su participación en el Mundial, Maidana volvió a su ciudad con la satisfacción de haber dejado todo dentro del campo de juego. “Regresamos con la frente en alto porque dimos todo en cada partido”, sostuvo.
Su llegada estuvo marcada por un cálido recibimiento de familiares, amigos y vecinos, una muestra de cariño que, según contó, lo tomó por sorpresa. La noche de su regreso, la comunidad organizó una colorida caravana por las calles de la ciudad para darle la bienvenida.
“Nunca había pasado por algo así. Es un honor que tu propia ciudad te reciba de esa manera”, afirmó.
El primer lugar que visitó al regresar fue la escuela donde cursó sus estudios, la Escuela Dr. Esequiel González de Atyrá. Allí sorprendió a su madre mientras trabajaba y compartió un emotivo momento con los alumnos. Desde la casa familiar todavía puede observar la cancha donde comenzó a dar sus primeros pasos en el fútbol, escenario de algunos de sus recuerdos más valiosos.
“Ahí empezó todo. Jugábamos descalzos hasta que los pies terminaban llenos de ampollas. Es un recuerdo que siempre voy a llevar conmigo”, recordó.
Maidana también destacó el respaldo incondicional de su familia durante todo su proceso de formación. “Sin ellos no estaría donde estoy hoy. Solo tengo palabras de agradecimiento por todo el apoyo que me dieron”, manifestó.
Este año también dio un paso importante en su carrera al incorporarse al fútbol argentino, una experiencia que, según explicó, le permitió elevar considerablemente su nivel competitivo.
“Hay mucho más roce, más exigencia y jugar con estadios llenos, con más de 50.000 personas, te motiva muchísimo”, señaló.
Entre todos los momentos que vivió en los últimos meses, hay uno que considera inolvidable: entonar el himno nacional paraguayo antes de su debut mundialista.
“Ese momento nunca se me va a olvidar. Después de tanto tiempo, volver a cantar el himno en un Mundial fue algo muy especial. Ahí recordé todo el sacrificio que hicimos para llegar hasta ese lugar”, expresó.
El defensor aseguró que el plantel nunca viajó con la intención de ser un simple participante. “No fuimos al Mundial solo para competir; fuimos para hacer historia”, enfatizó.
Con el Mundial ya en el pasado, su próximo objetivo está puesto en consolidarse en Talleres de Córdoba y continuar creciendo en su carrera profesional.
Finalmente, dejó un mensaje para los niños y jóvenes que sueñan con seguir sus pasos. “Nada es imposible. Que nunca se rindan y que sigan trabajando. Hay muchos chicos que pueden llegar y representar a su pueblo y al país”, afirmó.
Sobre cómo le gustaría que lo recuerden en Atyrá, Maidana fue contundente: quiere que su nombre quede ligado al orgullo de su comunidad y a la historia del fútbol paraguayo. “Quiero que recuerden que dejé el nombre de Atyrá bien en alto y que hice historia”, concluyó.