La histórica victoria de Cerro Porteño ante Palmeiras en Brasil no solo dejó al Ciclón como líder de su grupo y clasificado a octavos de final en la Copa Libertadores, sino también provocó una fuerte autocrítica por parte del entrenador del conjunto paulista, Abel Ferreira.
Tras la derrota, el estratega portugués reconoció públicamente la superioridad azulgrana en aspectos clave del compromiso. “Tenemos que reconocer que, en términos de voluntad, desempeño y agresividad, nuestro adversario fue mejor que nosotros. Eso fue notorio en cada duelo que pudimos observar durante el partido”, expresó Ferreira, visiblemente golpeado por el resultado.
Las declaraciones del técnico reflejan lo que se vio en el campo de juego: un Cerro Porteño intenso, comprometido y decidido a competir cada pelota como si fuera la última. El equipo azulgrana mostró personalidad en un escenario complicado y logró imponerse desde la actitud, la presión y el sacrificio colectivo, aspectos que incluso el propio entrenador rival terminó destacando.
La victoria del Ciclón tomó aún más valor por tratarse de uno de los rivales más poderosos del continente y en condición de visitante. Cerro no solamente consiguió tres puntos fundamentales, sino también el respeto de un adversario acostumbrado a dominar en la Copa Libertadores.