La reciente convocatoria del atacante uruguayo Agustín Canobbio para disputar el Mundial de 2026 con su selección marcó un hito histórico para el Fluminense de Brasil.
Con este llamado, el club de Río de Janeiro vuelve a tener a un futbolista extranjero de sus filas citado a una Copa del Mundo después de una sequía de exactamente 40 años, según consignó Globo Esporte. La última vez que el “Tricolor” había aportado un jugador no brasileño a la gran cita del fútbol fue en el Mundial de México 1986 y fue un paraguayo: Julio César Romero.
Para los paraguayos, aquel antecedente de hace cuatro décadas evoca el nombre de Romerito. No solo era la máxima figura y el gran ídolo del Fluminense —club donde es considerado una leyenda—, sino que también lideró a la Selección Paraguaya en aquella histórica Copa del Mundo, que marcó la vuelta al torneo luego de 28 años. Su brillante participación en México, donde anotó dos goles claves (uno ante Irak y el recordado empate frente a México), dejó una huella imborrable en la Albirroja.
De este modo, el uruguayo Canobbio rompe el largo ayuno que inició tras la gloriosa época del paraguayo. Además de la leyenda de Luque, el Fluminense solo registra a otros dos extranjeros mundialistas en toda su historia: el argentino Luis Artime en Inglaterra 1966 y el uruguayo Segundo Villadoniga en Francia 1938.