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Deportes menores dan alegrías mayores

Los Juegos Odesur dejaron una enorme satisfacción y sentido de pertenencia en el país que supo acompañar y valorar a nuestros atletas.

Amílcar Noguera Por Amílcar Noguera

Hasta los más incrédulos se rindieron al poder del deporte durante estos 15 días que duraron los Juegos Odesur. Aquellos que dijeron: Para qué queremos, no estamos preparados, Paraguay no logrará medallas, se gasta demasiada plata. Hasta ellos se quedaron perplejos ante la inmensidad de los valores olímpicos expresados a la tan sufrida sociedad paraguaya y tan carente de alegrías mayores.

Es el legado más grande que queda para el pueblo paraguayo de ASU2022, que fue testigo en primera fila, formando cola 6 horas antes para ver a nuestras leonas del básquet, o quedar afuera del Arena Pynandi sin entender por qué pasaba eso por primera vez en el país.

Estos son los valores olímpicos, la visualización de los deportes invisibles, de aquellos atletas que no tienen minutos de TV o radio, había sido pueden tener mucho rating.

Al aficionado no se le miente, cuando las cosas se hacen bien, ellos siempre estarán y estuvieron. Porque ellos quieren ser testigos de los logros de nuestros atletas, que dejaron alma corazón

y vida, en cada juego, en cada brazada o patada, en cada carrera, por el simple hecho de dar al país su lugar en el podio.

Estos son los valores que acuñan los deportes menores. No pelean por el dinero, no corren o nadan porque se les paga o bien, todo lo contrario. Se mueren por defender nuestros colores y son verdaderos patriotas. Como no llorar cuando uno escucha cantar el Himno a Alejandra Alonso en el remo, una patriota a la escala de los próceres de las Independencia.

Esos deportistas, atletas y dirigentes, que día a día mendigan por un apoyo o mejor presupuesto, demostraron que, si tienen más espacio, más aliento, más alianzas del sector privado, pueden hacernos sentir simplemente orgullosos de ser paraguayo.

El público paraguayo ya está comprometido porque abrazaron el sentimiento de nuestros atletas, alentaron desde el día cero hasta el último día a todos los deportistas, sin importar si habían medallas en juego o no. Eso se llama cultura deportiva, que inclusive trasciende lo deportivo, porque educa y lo que se educa se transforma.

Demostramos que podemos ser buenos ciudadanos, que podemos tener camisetas diferentes y sentarnos uno al lado del otro, sin la maldita agresión de “los barras” de fútbol. Los valores del deporte enseñan respeto, en el triunfo y en la derrota, nos hacen mejores deportistas

y por ende mejores personas, eso es el mayor legado de los Juegos.

Asunción 2022 hizo olvidar tantos males de nuestro país, una ciudad capital enterrada en la inmundicia por la poca gestión municipal para mantener limpias las calles o las plazas. Fue capaz de hacernos olvidar de la sucia politiquería de los colores, que tanto tiempo nos negaron presupuesto para el deporte. Inclusive ellos se dieron cuenta, que con el deporte podemos promover mejores políticas.

Precisamente, ese es el horizonte que debe imperar de ahora en más y potenciar, la tan ansiada: Política Deportiva.

No la política de regalar pelota nomás y de mentir al pobre niño, sino una política de Estado para el deporte, con planificación y recursos, con objetivos reales para la captación de talentos, oportunidades de estudios, becas universitarias, de capacitación a entrenadores, de incorporación de tecnologías. Ya tenemos las instalaciones, son de primer mundo, ahora falta mantenerlos y para eso debemos traer

a nuestros niños y a nuestros jóvenes para que se formen, eso se logra con acción: Ir a buscarlos en los barrios, en las canchitas y en las escuelas. Sí, ahí en las escuelas es donde debemos avanzar. Los niños aman el deporte, basta de darles una pelota de fútbol nomás… Ellos buscan jugar al básquetbol, o correr, cuántos lanzadores de jabalinas tenemos como Antonio Ortiz en los colegios del Paraguay. Podemos empezar con mayores horas de Educación Física en los colegios. Ellos necesitan esa oportunidad y eso se logra con presupuesto decente para el deporte.

El deporte paraguayo es el menor presupuesto en toda América y aun así nuestros atletas son campeones.

Es hora de dejar el legado más importante a nuestros niños y jóvenes, los grandes ya estamos comprometidos debemos seguir alentando en cualquier cancha, pista o gimnasio. Pero necesitamos que los políticos le den el espacio al deporte que ya ganó su lugar.

El fútbol es el deporte más popular y por ende el mejor organizado y el de mejores recursos, pero los deportes menores necesitan más inversión, porque dan alegrías

Fuente: Impreso Última Hora

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