La victoria de Trinidense sobre Cerro Porteño dejó una enorme satisfacción en el campamento auriazul. Tras el compromiso, el presidente de la institución, Norman Rieder resaltó la importancia del resultado desde el aspecto emocional, aunque evitó caer en la euforia y recordó que el Torneo Clausura recién comienza.
El dirigente reveló que el impacto anímico del encuentro ya había sido anticipado en la charla previa al partido. “En cuanto a la repercusión es muy importante para nosotros. Lo hablamos antes del partido, habíamos dicho que una victoria desde luego iba a servir mucho en lo anímico. Fue una prueba dificilísima ante Cerro Porteño y en su cancha”, expresó.
Sin embargo, fue cauto al analizar el significado del triunfo y dejó en claro que un solo resultado no marcará el destino del campeonato. “Tampoco este resultado va a determinar el resto del campeonato porque es una carrera de resistencia. Me dejó tranquilo la fortaleza mental y el juego ante Cerro. Aunque hubiésemos perdido, que era lo que más estaba en los planes, me hubiese quedado con tranquilidad”, afirmó.
Finalmente, explicó que el principal objetivo del cuerpo técnico y del plantel es recuperarse físicamente para afrontar la intensa seguidilla de encuentros que se avecina.
“Ahora el plantel está trabajando en la recuperación, más que nada. Los plazos son muy cortos, se van a jugar tres partidos seguidos y eso requiere de mucha disciplina mental”, concluyó. Su próximo rival será el Sportivo Luqueño, será un choque de auriazules y ganadores, a disputarse este miércoles desde las 16:00 en estadio Luis Salinas en Itauguá.
Con un triunfo de enorme valor ante uno de los candidatos al título, Trinidense ganó confianza para el arranque del Clausura, aunque puertas adentro mantienen la mesura y apuntan a sostener el rendimiento en un calendario cargado de exigencias.