González no ocultó su malestar por la falta de resultados, más allá de algunos pasajes de buen juego. “Si vamos a estar aplaudiendo cada vez que jugamos bien, pero no ganamos, hay algo que está mal”, expresó el técnico, marcando la necesidad de transformar las buenas sensaciones en puntos concretos dentro de la tabla.
En la misma línea, el entrenador fue contundente respecto al presente del equipo y la urgencia de sumar. “A nosotros nos sirve sumar puntos”, afirmó, dejando en claro que el funcionamiento sin resultados no alcanza en la actual situación del club. Incluso profundizó su análisis con una frase que refleja el estado anímico del plantel: “Podemos jugar lindo, pero no sumamos puntos, eso significa que estamos aplazados”.
A nivel futbolístico, González insistió en la necesidad de ajustes inmediatos. “Debemos corregir errores no forzados”, apuntó, reconociendo fallas puntuales que costaron puntos importantes en la competencia.
En un tono de responsabilidad total, el entrenador asumió la carga del momento deportivo. “El único culpable de esto soy yo, lastimosamente quisiera tener unos puntos más”, dijo, dejando una fuerte autocrítica sobre su gestión.
También manifestó la frustración del grupo tras una nueva caída. “Me da rabia porque vinimos con ganas de ganar”, expresó, evidenciando el golpe anímico luego del encuentro ante Olimpia.
Finalmente, González miró hacia adelante y subrayó la importancia del próximo compromiso. “Hay que cambiar la mentalidad porque estamos a un partido del partido más importante de la historia del club”, concluyó, en referencia al desafío inmediato que se viene por Copa Sudamericana ante Cuenca.