Fútbol Paraguayo

El regreso de la fase final

 Liguilla, hace veinte, treinta años, fue sinónimo de una competencia reducida entre los ocho mejores posicionados de la temporada regular del fútbol paraguayo, hasta que en 2003 dejó de utilizarse el sistema con la aparición de los torneos cortos que conocemos hasta hoy.

De alguna manera, el modelo de liguilla o fase final se emparenta con la costumbre mexicana, así como el de los certámenes cortos de Apertura y Clausura de todos contra todos tiene la impronta argentina. Este último tipo de campeonato lleva dieciocho temporadas disputándose, pero el Clausura del agonizante 2020 volverá a definirse con una fase final luego de diecisiete años.

Aquellos “minitorneos” eran atractivos, según recuerdan los hinchas y las crónicas deportivas de ese tiempo. Son cruces definitorios entre dos equipos desde cuartos de final hasta que solo quede uno, el campeón. O, en su defecto, se jugaba a una rueda de todos contra todos y el monarca era el que mayores puntos reunía.

En los años 80 y 90, los equipos solían llevar bonificaciones según su clasificación en la primera etapa del torneo y la victoria entonces valía dos puntos. En el caso de las liguillas de todos contra todos, la bonificación casi siempre beneficiaba a los clubes más grandes, con mejores plantes para sostener los campeonatos que albergaban a entre diez y trece equipos, más allá del inusual y emocionante torneo de 1994, con veinte clubes, cuyo desarrollo merecería un capítulo aparte.

En 1992, por ejemplo, se disputaron no dos sino tres fases. Dos de ellas eran de doce equipos, todos contra todos, y a la fase final clasificaban los cuatro mejores de las anteriores. Los clubes recibían 1 punto de bonificación para el primero, 0,75 para el segundo, 0,5 para el tercero y 0,25 para el cuarto y las bonificaciones de fase se sumaban. Ocho equipos se dividían otra vez en dos grupos y los dos mejores clasificaban, a su vez, a una semifinal. Aquel año las semifinales fueron entre Olimpia vs. Cerro Porteño y Libertad vs. Sportivo Luqueño. El equipo azulgrana, dirigido por Paulo César Carpegiani, eliminó a Olimpia y el Libertad de Desiderio Díaz hizo lo mismo con Sportivo Luqueño. El campeón, a la postre, fue Cerro, que vapuleó al Gumarelo 5-0 en partido desempate.

En 2003, por su parte, de diez equipos clasificaron seis a la fase final, divididos en dos grupos de tres del que salieron Libertad y Guaraní como finalistas. Aquel Libertad de Gerardo Martino y Estanislao Struway se impuso al Aborigen en dos partidos muy parejos, en lo que fue la última oportunidad en que el sistema de fases fue utilizado.

Muchos de aquellos partidos definitorios eran jugados en aquellos años a doble jornada, casi siempre a estadio lleno, cuando la televisión aún no se había convertido en fundamental a la hora de programar los partidos.

Desde esta semana, los hinchas de Cerro Porteño, Olimpia, Libertad, Guaraní, 12 de Octubre, Guaireña, Nacional y Sol de América vibrarán con los partidos únicos que definirán al campeón del Clausura. Por el momento, el cruce inmediato en cuartos de final entre los adversarios de siempre, Olimpia y Cerro Porteño, ya de entrada ofrece la más popular y polarizada de las emociones de los paraguayos en el deporte: el superclásico.


La definición del Clausura retomará, luego de casi dos décadas, la liguilla o fase final.

El último campeón de fase final
Libertad, entonces con Gerardo Martino en el banquillo, fue el último en ganar un torneo definido en fase final. En 2003, el equipo liberteño tenía grandes jugadores: Justo Villar, Paulo Da Silva, quien juega aún en el club. Gustavo Morínigo, el brasileño Pedrinho, el luqueño Isidro Candia y el interminable Estanislao Struway, entre otros.

18
temporadas pasaron para que volviera a disputarse una fase final, que recuerda cómo eran los torneos de los 90.

4
equipos jugaron en 2003 una liguilla pre-Libertadores: Olimpia, Luqueño, Cerro y Sol de América.

Fuente: Impreso - Ultima Hora.

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