Fútbol Paraguayo

El ocaso auriazul

El Sportivo Luqueño no encuentra respuestas a sus interrogantes y ya se muestra en zona de descenso directo a falta de cinco fechas para el final de temporada. Un hecho que no sucedía desde el 2013.

Al popular conjunto de "la República" se le viene la noche encima. Los dirigidos por Pedro Sarabia, el quinto entrenador en lo que va del año (Sanguinetti, por dos ocasiones, Rivera, Ortíz y Florentín) volvió a caer en la tarde del lunes, por la decimoséptima fecha del Clausura, ante su rival directo, Santaní, quien con el 1-0 en el J.J Vázquez lo mandó a compartir situación límite junto al 3 de Febrero de Ciudad del Este.

Un equipo sin alma, el cual por momentos encuentra ráfagas de esperanza en los pies de Marcos Riveros, mientras aferra a la mínima seguridad que le pueda brindar Paulo Lima atrás, se desvanece como pompas de jabón al aire, pero hacia abajo.

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Foto: Pedro Lezcano

Momento impensado para quienes a principio del Apertura encontraban al "Chanchón" desplegando buen fútbol ante un siempre complicado Libertad (2-2), pero que se estrellaría en la segunda jornada con goleada en contra 4-1 ante Capiatá.

Desde entonces Luqueño no encuentra el camino, y al día del presente 2018 acumula tan solo 38 puntos de 39 partidos disputados (uno por debajo del puntaje actual de Olimpia solo en el Clausura), promediando 1,110 sobre tres años consecutivos.

Ya en zona de descenso directo, el elenco del "Cabo" se iguala a lo ocurrido cinco años atrás, cuando el Luqueño de Alicio Solalinde tocó fondo, logrando lo que parecía un milagro en los últimos partidos y sentenciando a Cerro Porteño de Presidente Franco y Sportivo Carapeguá, raspando con apenas 1,121 en su promedio total.

55 años. La actual campaña de derrotas y derrotas también se asemeja a la de 1963, cuando el "Kuré Luque" descendió a Intermedia, diez años después de su segundo título absoluto, permaneciendo en tal División hasta 1969. Hecho que podría repetirse y que al medirse en el semblante local, preocupa y bastante a toda la afición.

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Foto: Pedro Lezcano

CRISIS DIRIGENCIAL. Hace rato el presidente auriazul, Walter Gustavo Benítez, perdió el apoyo generalizado de los socios y simpatizantes de la entidad, encontrándose todo en un desorden total, el cual se concatena con la pérdida de fuerzas politíco-económicas de la familia González Daher y su relación con Luqueño, la cual data de hace 20 años.

Crisis a la que habría que sumarle las declaraciones en agosto pasado de uno de los mayores ídolos de la institución, Julio César Romero, quien había señalado que al club le haría bien perder la categoría "para limpiarse un poco".

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