Cerro Porteño se despidió este martes en un emotivo video de Mathías Villasanti, un jugador-hincha que seguirá su carrera profesional en el Gremio de Brasil.
Llegó a Barrio Obrero con siete años, hizo la escuela de fútbol, las inferiores y luego dio el salto a la primera, y como en todo el proceso anterior, también se puso el brazalete de capitán. “Por el amor al club hizo que el profe (Francisco Arce) decida darme la cinta. Más allá de muchas otras cosas que se tiene que tener”, señaló.
“Estoy en el club desde chico y el amor que le tengo es inmenso. Es algo que esperaba, que anhelada y se me cumplió. Una vez que el profe me dijo que iba a ser capitán, para mí, prácticamente, todo cambió”, añadió.
DIFICULTADES. El camino recorrido no fue sencillo. Los logros no llegaron al son de dedo. De inmediato. Siendo muy adolescente vio cómo su madre Mirta Rolón dejaba el país en búsqueda de mejores condiciones laborales, aunque esa despedida sirvió para agregar otra meta en la lista.
“A mi mamá le tocó irse cuando yo tenía 13 o 14 años, y siempre le prometí que gracias al fútbol le iba a traer, y cumplí”, manifestó orgulloso.
La ausencia materna fue llenada por otra persona de amor incondicional, la abuela María Páez. Esa mujer, que a decir del propio Mathías, “batalló” con él tras sus sueños de ser jugador de fútbol profesional. Hoy, esa misma escena se guardó en la piel como tatuaje de tanto apoyo y desvelo.
“Desde el inicio en la escuela de fútbol, siempre fue mi abuela la que se fue conmigo a todos mis partidos. (…) Otro logro personal fue que me haya podido ver campeón con el club de nuestros amores”, destacó emocionado.
ESTIRÓN DE OREJAS. Por último, y antes de agradecer a los funcionarios, auxiliares, compañeros del equipo e hinchas del club azulgrana, Villasanti remarcó el papel que tuvo el entrenador en su evolución como profesional.
“Quiero agradecerle en especial al profe Chiqui porque el día que tuvo que darme un estirón de orejas me dio y en el día que tuvo que felicitarme también lo hizo”, finalizó el volante de 24 años de edad que ubicó un trofeo en las vitrinas del club (Apertura 2020) y que pondrá en las debilitadas arcas de Cerro Porteño cerca de USD 3.500.000 en plena pandemia de coronavirus.