La historia del zaguero Pablo Aguilar, de 25 años, es muy particular y habla de su lucha. Un año atrás conversó con su familia para dejar el fútbol por un problema de plaquetas en la sangre.
La determinación ya estaba tomada, porque los médicos le recomendaron abandonar la práctica profesional.
Sin embargo, los directivos del Sportivo Luqueño lo convencieron y tras un buen trabajo de base resurgió en lo que más quiere: el fútbol.
“Al Sportivo Luqueño le estoy profundamente agradecido, porque gracias al club volví a nacer. Tenía proyectado dejar el fútbol por un problema de salud”, explicó el defensor, que este martes viaja a México. Se sumará al Tijuana Xoloitzcuintles de Caliente, de la Primera División. Debe firmar un contrato de dos años con la citada entidad.
Agregó: “Todo el mundo me decía que debía dejar el fútbol y es por eso que el año pasado jugué seis meses en el Arsenal (de la Argentina) y los otros seis meses restantes tuve que descansar. Era una situación angustiosa, pero con el apoyo de los directivos de Luqueño retorné a la práctica profesional”.
Aguilar ya estuvo en México en el San Luis y también jugó en Argentina en el Colón de Santa Fe.