La República de Luque se viste de azul y oro para conmemorar el 105° aniversario del Club Sportivo Luqueño, una institución que trasciende lo deportivo para convertirse en el alma de su ciudad.
Fundado el 1 de mayo de 1921 tras la fusión de los clubes Marte Atlético, El Vencedor y General Aquino, el Chanchón nació con la herencia de la unidad en torno a una identidad común. Desde aquellos primeros años en el amateurismo hasta la consolidación en la era profesional, el club forjó una forma de ser única, alcanzando la gloria máxima con los campeonatos absolutos de 1951 y 1953, hitos que grabaron a fuego su nombre en la élite del fútbol paraguayo. Ganar “a lo Luque” es, para los luqueños, sinónimo de resistencia y de algo mal hecho.
Sequía y consagración. La historia reciente de Luqueño ha sido una verdadera montaña rusa de emociones. Tras décadas de sequía, el grito contenido de campeón volvió a estallar en el Torneo Apertura 2007, una gesta inolvidable que devolvió al club al primer lugar del plano internacional.
Sin embargo, los años posteriores no estuvieron exentos de turbulencias, incluyendo un doloroso paso por la categoría Intermedia. Pero el club logró un rápido retorno a Primera División, demostrando que su lugar natural está entre los primeros de este deporte en Paraguay, con el apoyo característico de su gente.
Hoy, al alcanzar los 105 años, el Sportivo Luqueño se encuentra en una etapa de revitalización, buscando equilibrar su rica tradición con las exigencias del fútbol moderno. El Estadio Feliciano Cáceres, en remodelación, se prepara para volver a ser el epicentro del sentimiento auriazul, el mismo que arropó a ídolos de la institución como Carlos Arce, Julio César Romero, José Luis Chilavert, entre otros. Con la mirada puesta en nuevos objetivos, el Auriazul celebra más de un siglo de vida como el estandarte de una comunidad.