A los 53 años, la pasión y el olfato goleador siguen intactos en Virgilio Ferreira, quien volvió a calzarse los botines para seguir agrandando su leyenda dentro del fútbol paraguayo, pero esta vez en el interior.
El histórico artillero de Cerro Porteño demostró que la jerarquía no se pierde con el tiempo. Debutó en el Manduvirá de la Liga Arroyense de Fútbol, club donde juega su hijo Cisse, y respondió como en sus mejores épocas: con un golazo de cabeza que significó el segundo tanto para su equipo.
Ese gol no solo selló la victoria, sino también la clasificación de Club Manduvirá a la final de la Liga Arroyense de Fútbol, en una jornada que quedará marcada por el regreso goleador de una leyenda que ahora se alista para disputar las finales ante Cabo Locio.
Ferreira, símbolo azulgrana y referente del gol, escribió un nuevo capítulo en su carrera, demostrando que la calidad y el instinto siguen vigentes más allá de la edad.