El Gumarelo llega a este compromiso con la presión al máximo, atendiendo que ha caído en sus cuatros encuentros y esta sería su última carta para seguir con vida en el plano internacional.
El escenario tampoco ayuda, estadio Banco Guayaquíl, ya que jugar en Ecuador, y especialmente en la altura de Quito, siempre representa un desafío físico importante. El cuadro local suele hacerse fuerte en casa, con un ritmo intenso y presión alta, algo que obliga a los rivales a ser muy precisos y ordenados.
Para los repolleros, el margen de error es nulo. Un empate podría dejarlo sin chance alguna de clasificar siquiera al repechaje para la Sudamericana. En cambio, un triunfo le permitiría llegar con opciones reales a la última jornada, siempre y cuando no puntúe Universidad Central.