Cerro Porteño

La seguridad del campeón empezó por la portería

Rodrigo Muñoz, con su actuación sobria pero sumamente eficiente, se convirtió en un hombre clave del título 33 de Cerro Porteño.

Perfil bajo, sin estridencias, tanto fuera del campo como bajo los tres palos. Rodrigo Muñoz habla lo justo y necesario, pero despierta a su zaga con los estruendos de sus choques de guantes. No exagera con las voladas, de esas ideales para la foto; sí de estiradas de felino para atragantar festejos. Así se puede resumir su faena en la dominante campaña de Cerro Porteño.

Rápidamente llena la retina aquella tapada ante Antonio Marín en la tierra del inmortal Guerrero Ortiz contra Guaireña y en un juego en el que el equipo de Francisco Arce ganó por esa atajada y haciendo pesar más guapeza que su acostumbrado fútbol. También aquel excelso manotazo en el más reciente clásico para evitar un autogol de su compañero Claudio Aquino.

Por estas acciones, y más, el uruguayo resalta como claro integrante de la columna vertebral del cuadro azulgrana. Su experiencia y performance fueron determinantes para el que el Ciclón se deshaga de cuanto rival se ponga en frente tras la larga pausa por la pandemia de coronavirus.

Y la estadística es muy consecuente en este caso, que se puede decir, sin ningún atisbo de duda, que la seguridad del campeón empezó por la portería. En los últimos 13 partidos disputados recibió solamente seis goles y además en nueve lances mantuvo la valla invicta.

Y conste que el último opositor de los atacantes rivales estaba en la puerta de salida a comienzo de la temporada, pero la rescisión con el argentino Juan Pablo Carrizo cambió los plantes. Chiqui lo convenció para quedarse y hoy es el dueño del arco consagrado y menos batido del Apertura 2020.

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