Paraguay continúa con su preparación en el complejo de la Universidad Estatal de San José, donde ajusta los últimos detalles de cara al trascendental compromiso frente a Turquía, el sábado 20.
Tras el duro golpe sufrido en el debut, la Albirroja sabe que ya no tiene margen de error y que deberá mostrar una versión mucho más sólida para seguir soñando con avanzar de fase en el torneo.
Bajo esa premisa, el plantel trabaja con intensidad y concentración. El entrenador Gustavo Alfaro aprovecha cada práctica para corregir errores, reforzar conceptos y buscar las mejores respuestas futbolísticas para un duelo que aparece como decisivo.
No todo ha sido tranquilidad en los últimos entrenamientos. Gustavo Caballero realizó tareas diferenciadas debido a una sobrecarga muscular en el aductor, mientras que Ramón Sosa también trabajó al margen del grupo por molestias en uno de sus tobillos. Ambos futbolistas son seguidos de cerca por el cuerpo médico, que evalúa permanentemente su evolución.
Más allá de estas situaciones físicas, el ambiente dentro del campamento paraguayo se mantiene positivo. El grupo intenta dejar atrás rápidamente la caída inicial y enfocar toda su energía en el desafío que se avecina. La confianza en revertir la situación sigue intacta puertas adentro.
eSCONDE EL EQUIPO. En cuanto a la formación, Alfaro mantiene el hermetismo habitual. Hasta el momento no hay indicios claros sobre el equipo que saldrá al campo frente a Turquía y las prácticas continúan desarrollándose sin demasiadas pistas para la prensa. El entrenador guarda sus cartas y analiza cada alternativa disponible.
Lo que sí parece tener mayores posibilidades es la continuidad del portero Orlando Gill bajo los tres palos del combinado nacional, cuyo estreno dividió la opinión de los aficionados en Paraguay.
El guardameta de San Lorenzo volvería a recibir la confianza del cuerpo técnico para custodiar el arco albirrojo en un compromiso de enorme exigencia y responsabilidad, que marcará el futuro de la Selección Paraguaya.