El equipo brasileño fue mejor durante todo el encuentro, pero le costó un mundo perforar la portería de Diego Enríquez.
Solo el cabezazo de Pedro Henrique en una jugada de estrategia, ejecutada a partir de la falta que provocó justamente la expulsión por doble amarilla de Martín Távara, desbloqueó una eliminatoria que ya venía de un empate sin goles en la ida.
Bragantino se citará ahora con el también brasileño Atlético Mineiro en busca de una plaza en los cuartos de final.
El conjunto paulista, que aún no conocía la victoria desde su vuelta del parón por el Mundial 2026, con tres empates en tres partidos, fue muy superior. Controló la posesión, chutó más y, por momentos, encerró a Cristal.
Pero pecó de una falta de puntería alarmante. También porque abusó demasiado de los disparos desde fuera del área.
Ya en la primera mitad lo intentaron casi todos: Sasha, Capixaba, Mosquera, Sant’Anna, Matheus Fernandes, Barbosa, Rodriguinho... Hasta Pedro Henrique de cabeza a la salida de un córner. Nada.
El que más cerca estuvo de celebrar con los pocos aficionados que se acercaron al estadio Cícero de Souza Marques fue Rodriguinho.
El mediapunta acertó al palo desde fuera del área y casi marca un gol olímpico de no ser por el puño milagroso de Enríquez.
Tras la pausa de hidratación, en pleno invierno austral, Bragantino bajó de prestaciones y Cristal, demasiado cómodo con el 0-0, exploró el área de Cleiton.
Santiago González lo tuvo todo a favor para silenciar Bragança Paulista. El extremo argentino, sin embargo, se trastabilló en el área y acabó siendo neutralizado.
Hernán Barcos también dejaría su aviso con un cabezazo entre dos rivales que bloqueó un siempre atento Cleiton.
En la segunda mitad, el cronómetro empezó a correr a favor de los peruanos, que sumaron a su estrategia las pérdidas de tiempo. Enríquez fue el primero en ponerla en práctica echándose al césped con unas supuestas molestias. Terminó el partido sin problemas.
Fue el cuadro limeño el que, al final, desequilibró la balanza, aunque a favor de los brasileños.
Távara se olvidó de su primera amarilla y cometió una falta sobre Sasha por detrás que lo mandó a las duchas en el minuto 57.
El golpe fue doble porque esa falta originó el tanto de Pedro Henrique, previo centro de Capixaba y dejada de Barbosa, también con la cabeza.
Con uno más y el marcador a favor, Cristal parecía derrotado, aunque aún tuvo una más en un disparo de Maxloren Castro que desbarató Cleiton.
Bragantino fue incapaz de tranquilizar a los suyos con el gol de la tranquilidad; y Cristal, de transformar el gol que llevase la decisión a los penaltis. Victoria balsámica que vale unos octavos.