En Asunción, el encuentro finalizó 2-0 con goles de Raúl Vicente Amarilla y Adriano Samaniego, mientras que en Guayaquil igualaron 1-1, con el tanto de Amarilla.
Ese equipo del 90 fue único, ganó todo lo que se propuso a nivel sudamericano en ese año y es recordado por sus grandes hazañas en esa Libertadores, como el 4-4 frente a la Universidad Católica de Chile o la infartante definición en penales, una vez más frente al Atlético Nacional de Medellín, para acceder a la final.
Como en cada año, integrantes del plantel campeón se reunieron para celebrar y recordar todo lo vivido en ese camino que los llevó a poner nuevamente al Olimpia en lo más alto del fútbol. En esta ocasión, se juntaron en el Museo Fútbol Club, ubicado en Mariscal Estigarribia 925, entre EEUU y Tacuary, y abrieron las puertas para que ÚH comparta con ellos.
Eric Chamas, Vidal Sanabria, Mario Ramírez, César Castro, Felipe Nery Franco, Cristóbal Cubilla y Jorge Villalba fueron algunos de los presentes.
EQUIPO FANTÁSTICO. Uno de los pilares de la defensa franjeada en esa Libertadores fue Mario Ramírez, para quien aún siguen dimensionando lo que realizaron en ese momento: “Es algo histórico, porque darle una satisfacción como esa al país no es poca cosa”.
“Ese equipo del 90 tenía todo. Era muy bueno en líneas generales, empezando por Éver en el arco. En el fondo, una línea de cuatro que nos entendíamos a la perfección y de mitad de cancha hacia adelante jugadores de una calidad inigualable. La gente siempre nos dice que el mejor equipo de todos los tiempos es el del 90. Y la verdad que con el paso de los años me doy cuenta que sí”, puntualizó el Robocop, ex defensor central franjeado.
Ramírez explicó que esa Copa no fue una revancha por lo que pasó en el 89 (se perdió la final ante Atlético Nacional de Medellín en penales). “Había jugadores que disputaron esa final, pero también jugadores que se acoplaron al plantel recién ese año. Yo fui uno de los varios que llegaron a ese plantel tan glorioso”, manifestó.
EL JUEGO CLAVE. “La semifinal en Asunción contra Nacional de Medellín es inolvidable para mí y creo que para todos. Faltaban minutos para el final y perdíamos 1-3. Pero llegó el gol de Luis Monzón a los 88 minutos para poner 2-3 y ahí volvimos a soñar (en Colombia Olimpia ganó 2-1). Fuimos a los penales y ahí volvió a aparecer Éver Almeida, que fue figura para meternos en la final”, recordó Ramírez. En los penales, tras seis remates, el juego finalizó 2-1 en favor de Olimpia gracias a los goles de Luis Monzón y Silvio Suárez.
“Nosotros teníamos una confianza bárbara por el plantel que teníamos y por lo que nos transmitía el cuerpo técnico encabezado por Luis Cubilla. Entramos decididamente a ganar esa final y lo hicimos. Fue clave la victoria en casa, porque si uno quiere ser campeón, de local no puede fallar. En Ecuador no iba a ser nada fácil, pero supimos jugar ese encuentro”, concluyó.