01 may. 2026

Sinner se gradúa como ‘Maestro’

Jannik Sinner no falló este domingo a su cita con la gloria en Turín. En su casa, ante su público y sin ceder un solo set en el torneo, se coronó campeón invicto de las Finales ATP.

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Jannik Sinner celebra el título de Maestro.

Foto: MARCO BERTORELLO/AFP

Jannik Sinner no falló este domingo a su cita con la gloria en Turín. En su casa, ante su público y sin ceder un solo set en el torneo, se coronó campeón invicto de las Finales ATP tumbando al estadounidense Taylor Fritz (6-4 y 6-4) para graduarse como nuevo ‘Maestro’ en un año pletórico para él.

El tenis mundial tiene un nuevo ‘Maestro’, heredero de los más grandes deportistas de este deporte. Federer, Murray, Sampras, Becker... Djokovic fue el último. Pero la nueva generación ya está aquí. Y Sinner fue el primero en asaltar el cetro del tenis mundial con una exhibición en tierras italianas, en su casa, ante un público rendido a su nueva estrella, ante su nuevo ídolo, al que coreó sin descanso.

Es el primer italiano en levantar este título. Es ya historia del tenis italiano con solo 23 años. Ahora defenderá la corona de campeón en la Copa Davis. De reto en reto.

Su temporada es de altísimo nivel. En el mismo año que bordó sus dos primeros Grand Slam, los de Australia y Estados Unidos, cerró el circuito ATP con el título más importante a final de temporada. Con la enésima muestra de autoridad, de poderío, de superioridad.

La realidad es que pese a la gran ausencia de ‘Nole’ este año, pese al constipado de Alcaraz o la derrota de Zverev en semifinales, nada puede discutir la superioridad aplastante de Sinner en este torneo. Ha sido el dueño absoluto en cada partido. El rival a batir. El nombre propio del torneo. La figura por excelencia de la cita que reunió a los 8 mejores tenistas del planeta con la única excepción del serbio.

Fritz va a tener pesadillas con Sinner. Porque en la final del Abierto de Estados Unidos, de ‘su’ torneo, cayó ante el de San Cándido. Este mismo martes, en la fase de grupos, también perdió. Y, aunque a la tercera suele decirse que va la vencida, volvió a sucumbir ante el registro espectacular de un tenista sin límites. Todos los partidos sin poder hacer un set al tenista más en forma del circuito.

No es que Fritz no jugara bien. Es que, sencillamente, Sinner estuvo otra vez intratable. Apenas cometió errores. Resiliente en defensa y clínico en ataque. Y, si no comete fallos, con la técnica de sus golpes, veloces y potentes, las oportunidades para ganar son mínimas. Prácticamente inexistentes.

Sinner es un jugador que desgasta al rival por ser un muro. Su increíble resistencia le permite encontrar grietas que el rival se hace a sí mismo casi fruto de la desesperación, de buscar siempre ajustar al máximo intentando forzar al italiano. Y en el primer set, con 3-3 en el marcador, Sinner la encontró.

Tuvo dos bolas de ‘break’ con 40-15 a su favor. Pero Fritz las salvó. Puso el 40-40. Pero no terminó de cerrar con su saque y Sinner se ganó otra bola de rotura. Otra vez salvó Fritz. A la cuarta, no hubo perdón del italiano, que encarriló el set.

Tuvo que ponerse el mono de trabajo cuando Fritz tuvo una bola de ‘break’ que pudo cambiarlo todo justo después de que Sinner desaprovechara una bola de set. Pero era la noche del italiano y nada lo podía impedir. Salvó ese pequeño traspiés y cerró con e su segunda oportunidad.

Con Fritz obligado a reaccionar, nervioso por ver que se le escapaba otra oportunidad, Sinner aceleró. El estadounidense intentó refugiarse en su banquillo, desesperado en busca de una explicación, pero acabó sucumbiendo a los deseos de la joven sensación. Dos bolas de ‘break’ y puso el 3-2 a su favor. El 4-2 con su saque. La victoria estaba a un paso.

Ya en el último juego del partido quiso lucirse. Levantó al público finalizando un larguísimo intercambio con una dejada inalcanzable, preciosa. Fue el golpe definitivo, Fritz estaba fuera. El nombre de Sinner empezó a retumbar en el Inalpi Arena. Un año de 70 victorias. Torneo histórico el suyo. Más consagratorio, si cabe. ‘Maestro’ con 23 años. EFE

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