Un sorpresivo operativo encabezado por agentes federales de Estados Unidos (FBI) en el aeropuerto JFK de Nueva York marcó hoy un antes y un después en las acusaciones que pesan sobre la dirigencia de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), confirmaron Infobae y otros medios argentinos.
Las autoridades estadounidenses interceptaron al presidente de la AFA, Claudio Tapia, junto a otros dirigentes de la entidad, para incautar sus teléfonos móviles y equipos informáticos justo antes de que abordaran su vuelo de regreso a Buenos Aires.
La medida se ejecutó en el marco de un requerimiento judicial que busca resguardar evidencia digital de manera urgente para el avance del proceso. El foco de la fiscalía estadounidense apunta a una compleja trama de transferencias financieras que supera los 300 millones de dólares, vinculada a los contratos internacionales y derechos comerciales de la selección nacional.
Las sospechas se centran en el entramado societario y las cuentas bancarias utilizadas por firmas intermediarias radicadas en el estado de Florida, las cuales habrían canalizado fondos hacia diversos destinos a través de movimientos relámpago y empresas de escasa actividad operativa, lo que encendió las alarmas por posibles delitos financieros y lavado de activos.
Aunque la representación legal del organismo deportivo desacreditó públicamente lo sucedido, las citaciones notificadas a los involucrados fijan fechas inmediatas para declarar ante los tribunales del distrito sur de Florida.
Esta fase de la investigación, alimentada por testimonios de empresarios del rubro e informes bancarios reunidos durante meses tanto en Argentina como en EEUU, coloca a los principales directivos bajo una fuerte presión judicial que amenaza con salpicar la gestión de los negocios del fútbol a nivel internacional.
La investigación también comprende a Pablo Toviggino, Diego Lucero, y Javier Faroni, entre otros.