Cuando el sentido común incitó a pensar antes del duelo que el Borussia Dortmund era el favorito o que la eliminatoria se decidiría en la prórroga tras el tanto salvador de Adeyemi, el Atalanta decidió este miércoles desoír toda lógica para completar con la épica de un penal en el 98 una remontada tremenda (4-1, 4-3 global) ante Jobe Bellingham y compañía para regresar, cinco años después, a los octavos de final de la Liga de Campeones.