La Federación Francesa de Fútbol (FFF) se movió rápido tras la eliminación de la Albirroja del Mundial 2026 y presentó un pedido formal ante la FIFA para anular la tarjeta amarilla que recibió su estrella, Michael Olise.
Los galos se quedaron con la espina de la amonestación en ese sufrido 1-0 en octavos de final y buscan limpiar el historial del delantero del Bayern Múnich, argumentando que la sanción fue injusta y exagerada para lo que realmente pasó en la cancha.
La jugada de la discordia se dio en el tiempo de descuento, en un cierre de partido que ya venía bastante caliente. Tras un forcejeo entre ambos, Olise se llevó el dedo a la boca pidiendo silencio y el paraguayo Matías Galarza cayó al suelo acusando un impacto.
Desde la vereda francesa sostienen con firmeza que las repeticiones de la televisión demuestran claramente que el atacante europeo nunca llegó a golpear al mediocampista paraguayo, por lo que consideran que el árbitro uzbeko Ilgiz Tantashev se apresuró en sacar la tarjeta.
El apuro de Francia por borrar esta amonestación tiene un trasfondo netamente estratégico para lo que queda de la Copa del Mundo. Si la FIFA rechaza el descargo, Olise llegará condicionado al cruce de cuartos contra Marruecos, arriesgándose a quedar suspendido para una hipotética semifinal si ve otra amarilla.
Esta misma soga al cuello la tienen sus compañeros Bradley Barcola y Manu Koné, quienes también terminaron “en capilla” tras el durísimo partido contra la Selección Paraguaya.