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¿Con 15 años? Jugar, aprender y soñar

Muchas personas leerán estas líneas y no recordarán lo que hacían con 15 años. Muchas dirán que estaban en el colegio y hacían los deberes, por ejemplo. Otras estarían fogueándose ya en la adolescencia. Si este texto llegara a los ojos de Cori Gauff, esta sería la única que podría decir que, a esa edad, estaba ganando partidos de Wimbledon.

Muy lejos del alcance de 'Coco' suena un teléfono. Se descuelga el auricular y suena la pregunta de un chico: ¿Mamá, tú qué hacías con 15 años? Responde una voz cansada y tocada por el paso del tiempo. "Soñar".

El escenario se traslada ahora al All England Club, entre cuyas paredes se disputa Wimbledon, donde ha fraguado su aventura Gauff, la estadounidense de 15 años que causa furor. Encaja la pregunta Allan, un señor de unos 50 años que rebusca en un mapa la manera de llegar a las pistas exteriores del torneo.

"Recuerdo que con 15 años estaba en el colegio. Era verano y normalmente yo iba a un campamento en la localidad de Combe (Inglaterra). Si mi memoria no me falla, algo de tenis sí que jugaba", explica Allan, quien se encamina a digerir los primeros partidos del día.

La historia de Gauff se escribe a 102 millas de ese pueblecito llamado Combe y coronado por un castillo donde veraneaba Allan. La gesta americana está ya en todas las portadas. Las celebridades se agolpan por felicitarle y ella admite que la que más ilusión le ha hecho es la de la madre de Beyoncé. Se muere de ganas por ir a un concierto suyo porque sus padres la dejaron de niñera cuando presenciaron a la cantante en Miami.

Es una de las tantas historias que la joven narra en rueda de prensa. Se desenvuelve con tranquilidad ante los medios. Cuando le preguntan qué hará con los 200.000 dólares del premio, replica que no podrá comprarse un coche, porque conviene recordar que solo tiene 15 años, edad de soñar con Ferraris, no de comprar uno.

El resto de jugadoras no se quedan al margen del tema. Carla Suárez sopesa: "Yo era una niña normal. Estaba en Gran Canaria y jugaba torneos...", al ser preguntada por lo que hacía cuando solo había vivido 15 primaveras.

Quizás eso sea lo normal. Y lo irreal comprenda todo el espectáculo que se ha forjado alrededor de la jugadora estadounidense. Con quince años lo habitual sería ir a la escuela, jugar con los amigos, soñar con el futuro e imaginar el presente.

"No recuerdo lo que estaba haciendo con 15 años, pero seguro que no era nada parecido a lo que ha logrado ella (ríe). No creo que estuviera ganando partidos de tenis", bromea Jane, otra de las curiosas que se acercan al All England Club al cobijo del tenis.

La juventud ha construido una historia que amenaza con eclipsar cualquier otro relato que surja del distrito 19 de Wimbledon. Una narrativa que lanza un mensaje claro a todas las personas que visualizan el torneo desde el sofá de sus casas.

Tengan 15 años y se contenten con ver lo que hace su contemporánea, sean aún más menores y sueñen con lo imposible, o doblen y tripliquen en edad a Gauff y se permitan echar un vistazo atrás a su niñez. La estadounidense ha permitido a todo el mundo disfrutar de una perspectiva diferente de la adolescencia y hacer reflexionar a millones de personas sobre las posibilidades de la edad.

Porque quizás lo normal con 15 años no es jugar ante miles de personas en la central de uno de los mayores torneos del mundo, pero Gauff ha normalizado lo imposible y ha dado alas a su historia.

"Es surrealista cómo la vida cambia en cuestión de segundos", espetó Gauff después de desencadenar el terremoto que echa las miradas atrás porque, ¿qué hacía usted con 15 años?

Fuente: Agencia EFE

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