14 jul 2026

Payne asiste, pero no puede evitar la remontada de Egipto

El jugador de Olimpia, Tim Payne, metió un precioso córner al área para el primero de su equipo. Sin embargo, los egipcios lograron revertir la historia e imponerse por 3-1.

New Zealand v Egypt: Group G - FIFA World Cup 2026

Tim Payne dio la asistencia para el tanto de su equipo.

Foto: AFP

Egipto despertó a tiempo, castigó tres errores defensivos de Nueva Zelanda y firmó en Vancouver una remontada de valor histórico, un 1-3 construido en la segunda parte con goles de Mostafa Zico, Mohamed Salah y Trezeguet, después de que Finn Surman hubiese adelantado a los oceánicos en el primer cuarto de hora.

El triunfo, el primero de Egipto en una Copa del Mundo, cambió el paisaje del grupo G del Mundial 2026 y dejó tocada a una Nueva Zelanda que empezó mejor, más directa, más agresiva y con más convicción, pero que se fue apagando a medida que el equipo de Hossam Hassan encontró a Salah entre líneas y empezó a hacer daño por los costados.

El equipo de Darren Bazeley salió con Chris Wood como referencia y con la idea clara de atraer a Egipto para correr a la espalda de su defensa. A los 40 segundos, Callum McCowatt ya había progresado por la derecha y obligado a Mostafa Shoubir a despejar un balón peligroso en el área pequeña. Fue un aviso de lo que quería Nueva Zelanda: ritmo, segundas jugadas y centros.

Egipto tardó en asentarse. Salah apareció a los cinco minutos con una carrera que acabó en disparo bloqueado desde la frontal, pero Nueva Zelanda respondió enseguida con una acción de Sarpreet Singh que se marchó cerca del poste derecho. El partido estaba abierto.

A los 13 minutos, Elijah Just obligó a Shoubir a esforzarse con un disparo duro y bajo que el portero egipcio desvió a córner. En la acción siguiente llegó el 1-0. Tim Payne sacó desde la esquina y Finn Surman, libre en el área pequeña, saltó por delante de dos defensores egipcios y cabeceó a la red. Fue un remate perfecto y, también, un error de marcaje evidente.

Egipto acusó el golpe. Mohanad Lashin vio la amarilla en el minuto 16 por una patada alta y Nueva Zelanda pudo ampliar la ventaja poco después, otra vez con Just, cuyo remate encontró una nueva parada de Shoubir. El portero sostuvo a Egipto cuando el partido todavía pertenecía a los kiwis.

Con el paso de los minutos, sin embargo, el conjunto africano empezó a enlazar pases. Marmoush puso a prueba a Max Crocombe en el 26 y Salah rozó el empate con una falta al borde del área en el 34.

La lesión de Hamdy Fathy, sustituido por Ramy Rabia en el 41, obligó a Hossam Hassan a tocar el equipo antes del descanso, pero Egipto ya había inclinado el campo.

La primera parte terminó con dominio egipcio de la posesión, pero con ventaja neozelandesa por su eficacia. Nueva Zelanda había hecho daño cada vez que encontró espacios; Egipto, pese a llegar más, no había logrado precisión en el último pase.

El descanso cambió el partido. Salah tuvo una ocasión clara nada más empezar la segunda mitad, pero Crocombe respondió. Marmoush rozó después el poste con una falta y Nueva Zelanda todavía encontró una oportunidad en otro balón alto, con un cabezazo de McCowatt que Shoubir envió a córner.

Ahí se acabó la resistencia neozelandesa. En el minuto 59, Mohamed Hany subió por la derecha y puso un centro que Mostafa Zico, completamente solo, cabeceó a la red pese al toque de Crocombe. Otro fallo defensivo, esta vez de Nueva Zelanda, abrió la puerta a Egipto.

Ocho minutos después, Salah hizo el 1-2. El capitán egipcio, que llegó al torneo como segundo máximo goleador histórico de su selección según FIFA, con 67 tantos antes del Mundial, recibió dentro del área tras una combinación con Zico y definió raso, con calma, al lado izquierdo del portero.

El gol terminó de romper a Nueva Zelanda. Bazeley movió el banquillo con Ben Old, Jesse Randall y Ryan Thomas, pero Egipto encontró más espacios. En el 81, Salah sacó un córner al primer palo y Trezeguet, que había entrado por Marmoush, cabeceó el 1-3. Fue el tercer gol del partido nacido de un problema de marca en el área.

Nueva Zelanda empujó al final. Francis De Vries colgó balones, Tyler Bindon probó desde fuera y Shoubir volvió a intervenir en el añadido. Egipto incluso pudo ampliar la ventaja con Zizo, que tras superar a la defensa y quebrar a Crocombe, se entretuvo lo suficiente para permitir que el guardameta desviase su tiro a puerta casi vacía con la pierna.

El marcador no se movió más. Egipto celebró una remontada de peso y Nueva Zelanda lamentó haber perdido un partido que empezó en sus manos y que se le escapó por la misma vía por la que lo había abierto: el balón aéreo.

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