10 feb. 2026

Los pasapelotas y la picaresca británica

La picaresca es española. Tradicionalmente, esas dos palabras, en términos literarios y no tan literarios, han ido juntas. Hasta que Oakley Cannonier, una tarde de mayo, desbarató al Barcelona y demostró que hay otra picaresca que procede del Reino Unido.

311c55784e3b79f163c704cc53ade36956d491e1.jpg

Kane marca el empate, tras una acción rápida.

Foto: EFE

Lo justo, antes de empezar este relato, es explicar quién es Oakley Cannonier. Su nombre surgió cuando el Liverpool doblegó por 4-0 al Barcelona en las pasadas semifinales de la Champions League. No marcó ningún gol, ni hizo ninguna parada, ni siquiera es que se trate del árbitro del partido de tan infausto recuerdo para la hinchada blaugrana.

Cannonier es un canterano del Liverpool que aquella noche estuvo hábil y rápido para entregar la pelota a Trent Alexander-Arnold para que este la pusiera en la bota de Divock Origi e hiciera el cuarto tanto en Anfield.

Esa inteligencia de zorro, de avispado, de pícaro, la exhibió este martes otro chaval, esta vez lejos de Anfield, pero cerca de José Mourinho.

Su nombre es Callum Hynes y su rol este martes en el Tottenham Hotspur Stadium era ser pasapelotas de la banda en la que se ubican los banquillos de Tottenham y Olympiacos.

El equipo de Mourinho había comenzado horrible. Marchaba 0-2 abajo y una derrota supondría tener que viajar a Múnich, última parada de la fase de grupos, a jugarse la clasificación ante un equipo que en la ida les había clavado siete goles.

Todo el mundo esperaba que fuera una de las grandes estrellas de los ‘Spurs’ quien recondujese las aguas, pero nadie coincidió en que un joven, agazapado en la grada, sería el héroe. La profesión de pasapelotas, como en el tenis, por ejemplo, no suele ser agradable. La gente solo se acuerda de ellos al final de los partidos para meter prisa si su equipo va perdiendo o para perderles de vista si van ganando.

Pocas veces es un cargo que otorgue la gloria. Hay que buscarla.

Y así lo hizo Hynes. Al poco de arrancar la primera parte, Lucas Moura peleó un balón, logrando rascar un saque de banda. Nuestro joven protagonista se dio cuenta de que si le devolvía el balón rápido a Serger Aurier, que pasaba por allí, se crearía una oportunidad de peligro. Y así fue.

Salió escopetado para dársela a Aurier, este se la mandó rápido a Moura, que ya corría la banda, y la pelota acabó empujada por Kane a las mallas. Fue el impulso de adrenalina que el Tottenham necesitó para acabar llevándose los tres puntos y la clasificación a octavos.

Por eso Mourinho, cuando su equipo empató, no buscó a jugadores o miembros del cuerpo técnico para celebrarlo. Se fue a la posición de los pasapelotas y estrechó la mano con el chaval.

“Me encantan los pasapelotas inteligentes. Este chico estuvo hoy brillante. Leyó el partido, entendió el juego y nos dio una importantísima asistencia. No estaba ahí solo para mirar a la grada, a la luces o a las bufandas. Estaba viviendo el juego”, espetó el portugués.

Luego le invitó al vestuario, para celebrar la victoria como uno más, porque había sido uno más. Pero se había escabullido. Hynes ya no estaba, quizás porque a su corta edad aún no esté preparado para celebraciones.

Sí para convertirse en el héroe de un estadio y en la prolongación de una nueva corriente, ya no literaria ni novelesca, si no futbolística. La picaresca británica.

Más contenido de esta sección
El ex delantero de Cerro Porteño vuelve del retiro y se ilusiona con jugar el repechaje mundialista.
El Minnesota United de la MLS anunció este viernes el fichaje del colombiano James Rodríguez, quien se encontraba sin equipo tras abandonar la disciplina del Club León mexicano el pasado noviembre.
El delantero paraguayo Carlos González podría recalar en el fútbol ecuatoriano.
Pep Guardiola, técnico del Manchester City, aseguró que él condena “todos los conflictos”.
La Audiencia de Madrid ha condenado a un pastor evangélico acusado de apropiarse de 500.000 euros donados por los fieles de su iglesia, la mayoría por parte del exfutbolista colombiano del Atlético de Madrid Jackson Martínez, al considerar probado que desvió dinero durante años a su patrimonio personal en perjuicio de la congregación.
Atalanta se tomó su venganza de la final perdida en el mismo torneo en el 2024, con contundente goleada por 3-0.