Con el árbitro principal Juan Gabriel Benítez, y los asistentes Milciades Saldívar y Eduardo Cardozo, el referato paraguayo retornó este año al máximo evento de selecciones después de casi ocho años.
En el mítico Estadio Azteca (México), en el partido inaugural del Mundial más grande de la historia, Benítez y Cardozo tuvieron protagonismo como cuarto y juez de línea de reserva, respectivamente. Sin embargo, los paraguayos pusieron la guinda a su participación en el Toronto Stadium, el pasado 20 de junio.
En aquella fecha, los compatriotas aplicaron la justicia sin incidencias en contra y pasaron desapercibidos en la remontada de Alemania contra Costa de Marfil (2-1), por la fecha 2 del Grupo E de la Copa del Mundo 2026.
Benítez, de 44 años, árbitro FIFA desde el 2019, se mostró satisfecho por el trabajo en general. “Un tremendo orgullo haber participado de la mayor fiesta del fútbol mundial. Mis compañeros han desarrollado una tarea impecable. (También) muy contento por haber hecho un partido importante de la fase de grupos”, rememoró en Fútbol a lo Grande (1080 AM).
Con ellos, el aprendizaje acumulado se va inyectando a los tuétanos del arbitraje doméstico: “Lo que me llevo es el alto nivel de juego, la alta intensidad, que ahora estamos aplicando a nivel local. Muy contento por vivir esa experiencia y por tratar de transmitir lo que aprendí allí a nivel local”.
FLUIDEZ DE JUEGO. En este sentido, vio con buenos ojos el camino que está transitando el referato. “Cuando se prueban algunas cosas nuevas muchas veces se encuentran algunas trabas, porque el ser humano es reacio a los cambios por naturaleza, pero la línea que está lanzando el Departamento es bastante clara, la línea de dejar de jugar y que el fútbol fluya”, apuntó.
Indudablemente, -para el juez-, dentro de esa búsqueda van a estar inmersos en algún error, pero la intención es que el fútbol sea más dinámico.
“Estoy convencido que si todos los autores del fútbol apuntamos hacia el mismo objetivo esto se va a lograr. Me refiero a que el árbitro deje jugar y que los jugadores entiendan que no tienen otro camino que jugar”, remarcó.
Benítez insistió que si el colegiado mantiene esa línea de dejar jugar, el jugador que no cumpla la regla “se sentirá desplazado”. El entorno tampoco le va a permitir que se tire para perder tiempo, ”aunque siempre hay uno que quiere poner palos a rueda”.
CULTURAL. Por último, hizo referencias al juego que dirigió en el Mundial 2026: “El fútbol es universal, pero también están las diferentes culturas. Particularmente, en el que me tocó a mí (Alemania vs. Costa de Marfil), el respeto fue absoluto”.
Afirmó que “las nimiedades” o “faltas pequeñas” provocaron la reacción de los jugadores, “no así una falta clara”, porque vienen de ligas en las que “los roces y los contactos están permitidos”.
Para el paraguayo, “estamos caminando hacia allí”. “Estamos apuntando a que el fútbol paraguayo pueda crecer, que el público vaya con ganas de ver buen fútbol y no jugadores caídos”, destacó.
Récord en tiempo efectivo de juego en las tres primeras fechas
La tercera fecha del Torneo Clausura registró un promedio de 58 minutos y 32 segundos de tiempo efectivo, 1 minuto y 18 segundos más que el promedio acumulado de las dos primeras jornadas (57:14), consolidando una mayor continuidad en el desarrollo de los partidos, informó la APF.
El partido con mejor estadística fue el de Ameliano vs. 2 de Mayo, en Villeta (66:34), según Opta Analyst. Con estos números, la Copa de primera supera en tiempo efectivo a partidos de la Bundesliga, La Liga Española y la Serie A de Italia.
El legado de Venancio Zárate
Sin la presencia de la Selección Paraguaya de Fútbol en la Copa del Mundo 1994, el que puso pecho por el país fue el arbitraje.
La FIFA eligió como línea a Venacio Zárate, quien tiene el logro de haber sido asistente en la final del Mundial de Estados Unidos entre Brasil e Italia, algo que ningún árbitro de nuestra tierra pudo repetir hasta ahora.
LA CIFRA:
8 años pasaron para que árbitros paraguayos vuelvan a dirigir un partido oficial en una Copa del Mundo.