14 jul 2026

Bélgica aplasta al equipo de Tim Payne

Bélgica se reencontró consigo misma en un momento clave, cuando la eliminación sobrevolaba en el ambiente y debía ganar a Nueva Zelanda para acabar con todas las dudas que había despertado en el Mundial; zanjadas con dos goles de Trossard, uno de De Bruyne, otro de Lukaku, otro de Saelemakers, una victoria cómoda y el primer puesto del grupo G, en tensión hasta el final porque no dependía exclusivamente de él.

New Zealand v Belgium: Group G - FIFA World Cup 2026

Payne en acción frente a Doku.

Foto: AFP

En dieciseisavos aguarda un tercero, el próximo 1 de julio en Seattle. Corea del Sur, Ecuador, Senegal, Argelia o Austria aparecen como posibilidades en el horizonte. Por ahí circula el futuro más inmediato de Bélgica, que ha mejorado, pero que necesita más. No es baremo muy amplio ganar a Nueva Zelanda. Todavía no. Debe mostrar más ante oponentes de más calibre. Este sábado propuso 35 remates, diez entre los tres palos.

A los cinco minutos, Bélgica percibió alivio y frustración. No por sus méritos iniciales sobre el césped del BC Place de Vancouver, sino por las noticias del otro duelo del grupo: el gol de Egipto a Irán tenía un efecto contra la presión para los Diablos Rojos, a los que, bajo esos parámetros, les bastaba con el empate para ser segunda, pero era imposible ser primera. Contrastes que luego se difuminaron, en cuanto todo regresó a lo previsto.

Sin triunfos en las dos primeras citas, con sendos empates con Egipto e Irán, la única idea de Bélgica era ganar a Nueva Zelanda. No quería especular ni depender de nadie. Ya lo aprendió en Catar 2022. En una situación similar este sábado, se preparó y jugó para acabar con cualquier incertidumbre. Encerró a Nueva Zelanda con autoridad, sin tino.

Hubo una figura capital en ese arranque de encuentro, el mejor de Bélgica en este Mundial. La incursión en el once de Hans Vanaken, su llegada, su juego entre líneas, su calidad y su altura de juego promovieron los insistentes ataques. No marcó de milagro en un remate cruzado de Leandro Trossard repelido por el poste cuando pareció gol. El pase fue de Vanaken. El 1-1 de Irán a Egipto lo devolvió al mismo sitio de la inquietud. La victoria otra vez era la única vía. Y la logró.

Jeremy Doku, de inicio de nuevo en el once tras el nacimiento de su hijo (fue cambiado en el 56 por Fernández Pardo, tras su viaje a Londres), también formó parte de ese ímpetu con el que Bélgica abordó el duelo, igual que De Bruyne. Nueva Zelanda sufría, encomendado a una resistencia insostenible sin un paso adelante, con todo lo que quedaba y le esperaba al conjunto oceánico. Era cuestión de tiempo y acierto.

La revisión en el monitor anuló un penal a favor de la selección belga por la posición natural de la mano que había señalado instantes antes. Aún debía dar más el equipo de Rudi García, todavía expuesto a la eliminación, todavía sin vencer a nadie ni ir por delante en el marcador en ningún instante del Mundial 2026. Necesitaba goles. Ya los merecía.

El cuarto remate de Trossard, ya cerca de la media hora de partido, sí supuso el 0-1. Un saque de esquina, varios rebotes y el remate del futbolista del Arsenal confluyeron en el gol de Bélgica, que remató trece veces en la primera parte, cuatro entre los tres palos, sin la efectividad goleadora de otro tiempo, pero más que suficiente para doblegar a un adversario como Nueva Zelanda.

Su rival ni siquiera había probado a Courtois, desde este sábado el jugador belga con más encuentros en los Mundiales por encima ya de Enzo Scifo. El portero ya acumula 18 choques dentro de esta competición. Otro hito para Thibaut, cuyas intervenciones en la primera parte fueron contadas. También en la segunda, más aún cuando Trossard sentenció de volea con el 0-2 en el minuto 50. El camino despejado hacia dieciseisavos.

Un remate cruzado, en el enésimo intento, supuso también el gol que tanto perseguía, con tanta insistencia, Kevin de Bruyne. Una liberación para él. Bélgica, que recibió el 1-3 en el tramo final, por medio de Just (ha anotado tres dianas en el torneo), para poner en duda de nuevo su primera posición, contestó rápido con el 1-4 de Lukaku, recién entrado al campo. Líder de grupo. Objetivo cumplido. Ahora medirá hasta dónde llega su ambición y su capacidad.

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