Paraguay ya conoce a su tercer rival en el Grupo de la Copa del Mundo: Turquía. En una noche cargada de tensión en el Estadio Fadil Vokrri de Pristina, la selección de Turquía selló su regreso a la élite del fútbol mundial tras vencer por la mínima a un Kosovo que luchó con bravura hasta el último aliento.
El encuentro, correspondiente a la final del repechaje de la UEFA, comenzó con un dominio alterno donde los locales, empujados por su ruidosa afición, intentaron imponer un ritmo físico que incomodó a los otomanos durante toda la primera mitad. Sin embargo, la jerarquía y la paciencia del equipo turco terminaron por inclinar la balanza en un duelo donde el margen de error era inexistente.
El momento definitivo llegó al inicio del complemento, específicamente en el minuto 53, cuando Kerem Aktürkoğlu aprovechó una asistencia precisa de Orkun Kökçü para enviar el balón al fondo de la red. El gol fue un balde de agua fría para los dirigidos por Franco Foda, quienes a pesar de los intentos desesperados de figuras como Milot Rashica y Edon Zhegrova, no lograron romper el cerrojo defensivo turco.
Con este resultado de 1-0, Turquía pone fin a una sequía de 24 años sin participar en la máxima competición internacional, recordando aquella mítica actuación en Corea-Japón 2002. El pitazo final desató la euforia de los jugadores visitantes, quienes celebraron sobre el césped la culminación de un proceso clasificatorio tortuoso pero efectivo. Para Kosovo, la derrota deja un sabor agridulce: el orgullo de haber competido de igual a igual contra una potencia europea y la tristeza de ver cómo el sueño norteamericano se desvanece en el último escalón.
Ahora, los dirigidos por Vincenzo Montella miran con optimismo hacia el Mundial 2026, donde ya saben que compartirán el Grupo D junto a los coanfitriones de Estados Unidos, Paraguay y Australia.