Zinedine Zidane es uno de los legendarios jugadores que pasó por el torneo más importante a nivel de selecciones: la Copa del Mundo. Como futbolista poseía una clase única, calidad exquisita y gran visión de juego que ayudaron a Francia para que se clasifique a tres mundiales: Francia 1998. Corea-Japón 2002 y Alemania 2006.
El primer título para Francia
Para el Mundial de Francia 1998, que lo empezó con 25 años, se dudaba sobre su presencia en el primer encuentro por algunas molestias físicas, pero finalmente apareció para orquestar la goleada local (3-0) sobre Sudáfrica. Una expulsión en su segunda presentación lo privaron de dos encuentros, entre ellos el de octavos de final contra Paraguay.
Ofreció sólidas actuaciones en los siguientes compromisos y en la final frente a Brasil, la gran candidata a ganar el certamen, Zidane comandó a los suyos hacia el título. Con un doblete, el ‘10’ fue determinante para la victoria por 3-0 y darle a su país algo que Michel Platini no pudo: la ansiada Copa del Mundo.
Del favoritismo al fracaso
Tras lo hecho en casa, y porque dos años antes conquistó la Eurocopa 2000, Francia llegó como una de las favoritas a repetir el título en el Mundial de Corea-Japón 2002. Zidane y varios del plantel francés estaban siendo considerados los mejores jugadores del mundo, por lo que todo se perfilaba para tener otra gran actuación.
Pero ‘Les Bleus’ realizaron una de las peores actuaciones: se fueron en primera ronda, sin victorias, solo con un empate y sin haber anotado gol alguno. Perdieron en el debut (0-3) ante Senegal, igualaron (0-0) con Uruguay y se despidieron cayendo (2-0) ante Dinamarca.
Zizou solo pudo estar en el tercer compromiso debido a una rotura fibrilar en el cuádriceps sufrida en el último amistoso de la selección previo a la Copa del Mundo. Posteriormente, el mejor jugador de Francia le atribuyó a la fatiga del equipo el horrible desempeño de la selección defensora del título, que de ser candidata, quedó hundida en la decepción.
El Mundial 2006, el adiós definitivo
En abril de 2006, Zidane anunció que la Copa del Mundo a desarrollarse en Alemania sería su último torneo como jugador profesional por lo que evidentemente, esto centró más la atención sobre el papel de Francia en este certamen.
Se creía que el Mundial 2006 sería para Zizou un retiro melancólico, pero estuvo lejos de serlo y hasta el tiempo extra de la final, el mago francés estaba dando una gran imagen. De hecho fue electo Mejor Jugador de esa Copa del Mundo.
A partir de octavos de final, Zidane fue más determinante. En esta ronda sentenció la victoria (1-3) contra España. En cuartos, frente a Brasil, dejó tal vez una de sus mejores actuaciones de toda su carrera: a los 57’ asistió a Thierry Henry quien puso el solitario 0-1 para instalarse en semis. Contra Portugal, Zizou infló las redes de Portugal y se ganó el boleto para disputar la final.
Un final demasiado triste
En el juego por el título, ante Italia, el francés le dio la ventaja transitoria a su selección con un golazo de penal a los 7’: el capitán de ‘Les Bleus’ picó su tiro, que antes de atravesar la línea, pegó en la parte baja del travesaño, y descolocó a Gianluigi Buffon.
Los 90 minutos se fueron con el 1-1, ya que Marco Materazzi igualó el marcador diez minutos después.
Hasta ese momento estaba ofreciendo una final soñada, pero a los 110’ del tiempo extra, su pesadilla comenzó: el mejor futbolista francés fue expulsado por propinarle un cabezazo al defensa que había emparejado el tanteador. En los penales, la efectividad italiana fue más (5-3) para castigarle a Francia con el subcampeonato.
Es cierto que nadie podrá ensombrecer el legado de Zidane durante su carrera, pero la imagen del francés pasando cerca del trofeo de la Copa del Mundo mientras abandonaba el estadio Olímpico de Berlín, sigue siendo una de las más chocantes de este torneo. Por su acción en ese juego, fue un final justo; por su carrera, un adiós muy triste.