La Albirroja disputó su mejor Mundial en Sudáfrica 2010, llegando a cuartos de final por primera y única vez, donde cayó por la mínima (1 a 0) ante la selección que posteriormente se coronó como campeona, la España de Iniesta y Xavi, conducida por Vicente del Bosque.
Pero primero estaba el camino para llegar al 2010, que también fue estupendo, con la designación de Gerardo Tata Martino como entrenador tras haberse consagrado en Paraguay tanto con Libertad y Cerro Porteño, clubes con los que salió campeón.
Esa campaña está cargada de buenos recuerdos, con el Defensores del Chaco como bastión, donde la Selección se volvió imbatible en el camino a la clasificación, ganándole prácticamente a todos y perdiendo solo con Chile —pero habiendo ganado la ida en Santiago y por goleada— y Colombia, aunque ya clasificados y en la última fecha.
La Albirroja venció a los dos grandes del continente, primero 2 a 0 a Brasil, en una tarde maravillosa de Salvador Cabañas y Roque Santa Cruz, autores de los goles de la victoria en una tarde calurosa en el Defensores.
Después le tocó el turno a la Argentina dirigida por Diego Armando Maradona, juego en el que Paraguay logró su clasificación y complicó a los albicelestes.
Aquel gol fue tras una maravillosa triangulación que incluyó la magia de Cabañas y una buena definición de Nelson Haedo, para el jolgorio del Defensores, los golpes en el pecho y la clasificación.
La Selección clasificó tercera, con 33 puntos, uno solo por debajo del puntero Brasil (34) y los mismos que Chile (33, pero mejor diferencia de gol). Cuarta fue Argentina (28) y quinta, al repechaje, Uruguay (24). Salvador Cabañas, el “Mariscal”, fue el goleador guaraní en las Eliminatorias, con 6 tantos, seguido de Nelson Haedo, que hizo 5.
Los convocados, sin Salvador Cabañas
Entre la clasificación y lo que debía ser la convocatoria al Mundial, ocurrió una de las grandes tragedias de la historia de nuestro fútbol. En la madrugada del 25 de enero de 2010, el ídolo paraguayo Salvador Cabañas recibió un disparo a la altura de la cabeza en uno de los baños del “bar Bar” de la Ciudad de México, capital de aquel país.
Un narcotraficante de nombre José Jorge Balderas Garza, alias Jesús el JJ, fue condenado posteriormente a 36 años de cárcel por la Justicia mexicana como el autor del disparo. Las circunstancias reales de aquel hecho nunca fueron del todo esclarecidas, debido al daño en la memoria de Cabañas que le produjo el disparo.
Los médicos tratantes decidieron no extraerle la bala ya que implicaría otra cirugía y eso sería un riesgo para su vida y su situación de salud. Salvador pudo salvar su vida luego de días de permanecer en estado crítico, y cumplió con un largo proceso de recuperación.
El atentado, sin embargo, terminó con su carrera, cuando pasaba por su mejor momento futbolístico e incluso se especulaba con su marcha al fútbol inglés para jugar por el Manchester United, algo que él mismo confirmó años después.
En ese contexto, el 31 de mayo Gerardo Martino debía llamar a 23 convocados y eligió a Lucas Barrios para sustituir al Chava. Así, los llamados fueron:
Arqueros: Justo Villar (Real Valladolid, Esp), Aldo Bobadilla (Independiente de Medellín, Col), Diego Barreto (Cerro Porteño).
Defensores: Denis Caniza (León, Méx), Diego Verón (Pumas UNAM, Méx), Julio César Cáceres (Atlético Mineiro), Paulo Da Silva (Sunderland, Ing), Aureliano Torres (San Lorenzo de Almagro, Arg), Claudio Morel (Boca Juniors, Arg), Carlos Bonet (Olimpia) y Antolín Alcaráz (Brujas, Bél).
Volantes: Enrique Vera (Liga de Quito, Ecu), Cristian Riveros (Cruz Azul, Méx), Edgar Barreto (Atalanta, Ita), Jonathan Santana (Wolfsburgo, Ale), Víctor Cáceres (Libertad), Néstor Ortigoza (Argentinos Juniors, Ale).
Delanteros: Óscar Cardozo (Benfica, Por), Édgar Benítez (Libertad), Lucas Barrios (Borussia Dortmund, Ale), Rodolfo Gamarra (Libertad), Roque Santa Cruz (Manchester City, Ing), Nelson Haedo Valdez (Borussia Dortmund, Ale).
La fase de grupos
Sudáfrica fue sede del primer mundial africano, un mundial recordado por los buenos partidos y las vuvuzelas. El sorteo dejó a Paraguay en el Grupo F, junto con Italia —vigente campeón y favorito a quedarse con el grupo—, Nueva Zelanda y Eslovaquia.
La ciudad elegida para ser base de hospedaje y sede de operaciones fue Pietermaritzburg, al este de Sudáfrica.
El debut albirrojo debía ser nada menos que ante el campeón vigente, Italia. 62.869 espectadores, en el estadio Ciudad del Cabo, el 14 de junio, presenciaron el gol de Antolín Alcaraz, a los 39 minutos.
Equipo titular para el primer partido de Paraguay en Sudáfrica 2010, ante el campeón del mundo, Italia. Arriba Justo Villar, Antolín Alcaraz, Víctor Cáceres, Enrique Vera y Paulo Da Silva. Abajo Carlos Bonet, Cristian Riveros, Claudio Morel, Lucas Barrios, Aureliano Torres y Nelson Haedo.
Foto: Archivo - ÚH.
Tras un centro de Aureliano Torres, un cabezazo cruzado dejó sin posibilidades a uno de los mejores arqueros del mundo, Gianluigi Buffon.
Lastimosamente, no se pudo sostener la ventaja y, tras un córner en el minuto 63, Daniele De Rossi igualó las acciones para el 1 a 1 final. En el otro partido del grupo, Nueva Zelanda y Eslovaquia también igualaron con el mismo marcador.
La segunda fecha enfrentó a Paraguay contra el otro equipo europeo del grupo, Eslovaquia. El Tata formó un equipo ofensivo, con tres defensores, cuatro volantes y tres delanteros. Toda la carne al asador para el juego disputado en el estadio Free State, de la ciudad de Bloemfontein, el 20 de junio, con 26.663 asistentes.
Luego de una magistral habilitación de Lucas Barrios, la Albirroja se puso en ventaja en el marcador con un gol de Enrique Rambert Vera, que definió de tres dedos. El segundo tanto llegó por medio de Cristian Riveros, tras pase de Paulo Da Silva. Su remate se metió en el arco eslovaco y decretó el 2 a 0 final que dejaba muy bien parada a la Selección para clasificar en la tercera fecha, más aún luego de que Italia y Nueva Zelanda hayan empatado 1 a 1 en el otro juego de la fecha.
El tercer rival fue Nueva Zelanda y un empate bastaba para avanzar. La cita fue el 24 de junio, en el estadio Peter Mokaba, ubicado en Polokwane. Asistieron 34.850 hinchas. La Albirroja no pasó del 0 a 0 ante los de Oceanía, en en juego en el que dominó de principio a fin, tuvo el mayor porcentaje de posesión y el dominio en cuanto a disparos al arco (5, versus 0 de NZ).
El duelo ante los neozelandeses fue el primero de Denis Ramón Caniza en este mundial y representó un hecho histórico al convertirse en el único futbolista paraguayo en toda la historia en disputar 4 ediciones de Copa del Mundo hasta la fecha.
Este resultado no solo clasificó a la Albirroja; lo llevó al primer lugar, con 5 puntos, por encima de Eslovaquia, que le ganó 3 a 2 a Italia y clasificó segunda con 4. La campeona del mundo quedó fuera, última, sumando solo 2 unidades. Nueva Zelanda quedó tercera con 3.
Los octavos de final
Cinco días más tarde, el 29 de junio, la Selección disputó los octavos de final ante Japón, que terminó segundo en el mismo grupo (E) que Holanda, Dinamarca y Camerún. Paraguay mudó su base a Johannesburgo y el partido se disputó en el estadio Loftus Versfeld, de Pretoria. 36.742 personas asistieron al partido y, tras un 0 a 0 peleadísimo ante los asiáticos en los 90’ reglamentarios y el alargue, de debió definir en la tanda de los penales.
Édgar Barreto, Lucas Barrios, Cristian Riveros, Nelson Haedo y Óscar Cardozo fueron los designados para patear los penales guaraníes. Todos convirtieron. Komano falló entre los nipones. El último penal estuvo a cargo de Tacuara, quien cargó con toda la carga de la mochila y, abriendo su pie zurdo y con sutileza, colocó el balón a la derecha del arquero Kawashima, que se tiró esperando el fusilazo al otro lado.
Paraguay hacía historia y clasificaba por primera vez a los cuartos de final de un mundial.
La fiesta se trasladó a todos los rincones del país, pero principalmente en calle Palma, frente al Panteón de los Héroes, en el microcentro, que se convirtió en carnaval en pleno invierno.
Un duelo a muerte en cuartos
El rival de cuartos de final fue España, que venía de eliminar a Portugal en octavos. Paraguay ingresaba al campo de juego del estadio Ellis Park, de Johannesburgo, un 3 de julio, ante 55.359 personas. El duelo sería peleado de principio a fin y con varios altibajos emocionales.
La Selección Paraguaya pudo ponerse arriba en el marcador en el minuto 40, luego de un centro de Édgar Barreto que Nelson Haedo bajó en el área y definió rematando ante el achique de Iker Casillas, marcando un golazo. El línea levantó el banderín por supuesta posición adelantada inexistente en una época en que no existía el VAR.
En el segundo tiempo, tras un córner ejecutado por Barreto, Óscar Tacuara Cardozo parecía entrar solo para el cabezazo, pero Gerard Piqué lo sostuvo alevosamente del brazo, con lo que el árbitro se vio obligado a cobrar penal. Paraguay tenía la brillante oportunidad de ponerse arriba, a los 12’ del ST.
El mejor penalero que teníamos, el penalero principal del Benfica, Tacuara, remató fuerte y cruzado pero Iker Casillas le paró el disparo. Después se supo que el arquero suplente, Pepe Reina, conocía al delantero paraguayo. “Antes del partido Pepe me había comentado un penalti que le tiró fuerte Cardozo a su lado izquierdo. Gracias a su ayuda lo he parado”, explicó Casillas.
En la siguiente jugada, le tocó el turno a España. Tras un brillante pase al vacío de Xabi Alonso, Villa hubiera quedado mano a mano con Justo Villar, por lo que Antolín Alcaraz se vio obligado a tratar de pararlo cometiendo penal. El propio Xabi Alonso ejecutaría el disparo desde los 12 pasos, marcando un gol que se anularía por invasión del área. En su segunda oportunidad, decidió cambiar de palo y el arquero paraguayo le tapó el disparo. Las esperanzas renacían para la Albirroja.
Sin embargo, el maldito minuto 82 fue letal. Tras una triangulación de Fábregas y Xavi, Iniesta recibió la pelota y armó una buena jugada por el medio, eludiendo a Vera y Alcaraz, arrastrando la marca de Da Silva y Morel, para dejar solo a Pedro, que definió al palo, pero el rebote le quedó a Villa, que remató como pudo, la pelota pegó en el palo izquierdo, luego en el derecho y, para mala fortuna paraguaya, termina ingresando. Jolgorio español, desazón paraguaya, con pocos minutos por delante y poco por hacer.
Así terminó el camino paraguayo en Sudáfrica 2010, el último Mundial en el que participó, cerrando cuatro participaciones consecutivas, en los mejores años albirrojos.
España se instalaría en semifinales, donde eliminó a Alemania para acceder por primera vez a la final, en la que venció a Holanda y se coronó campeón, por primera vez en su historia, en un equipo recordado como el mejor de su historia, con la base del Barcelona de Guardiola (y Messi).
Posteriormente, los campeones del mundo declararon que el rival más complicado que tuvieron en su camino al histórico título fue justamente la Selección Paraguaya. Jugadores como Iker Casillas o Carles Puyol, o el entrenador Vicente del Bosque, dejaron claro el obstáculo que representó la Albirroja para ellos.
Tras esta participación, la Albirroja pasó años difíciles y eliminaciones dolorosas. 16 años después, la Albirroja volverá a una Copa del Mundo, en Norteamérica 2026.