29 nov. 2025

El Atlético de Madrid alarga la fiesta

Lanzado al abrigo del Metropolitano, el Atlético de Madrid fue de nuevo un ganador desbordante y concluyente en la Champions contra el Eintracht Francfort, del que explotó su tremenda debilidad defensiva y al que devoró durante todo el primer tiempo, con el brillante gol 200 como rojiblanco de Antoine Griezmann incluido.

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Cómoda victoria del Atlético de Madrid.

JAVIER SORIANO/AFP

Al final del primer tiempo ya estaba todo resuelto, con el 3-0 para las estadísticas eternas del club anotado por el atacante francés, a pase de Julián Alvarez. Incluso antes, con el 2-0 a la media hora de Robin Le Normand. O casi desde el inicio, cuando el centro de Giuliano Simeone y el remate de Giacomo Raspadori lo encarrilaron todo en tres minutos.

Por más que la segunda parte o la relajación permitieran el 3-1 del conjunto alemán, la respuesta del Atlético fue igual de contundente, con el 4-1 de Giuliano Simeone, a pase de nuevo de ‘La Araña’, para fulminar cualquier duda, aún más con el 5-1 de penalti de Julián Alvarez ya en el minuto 80.

La primera victoria del Atlético en esta edición de la Liga de Campeones, la tercera seguida entre todas las competiciones, todas en su estadio; tan necesarias para el grupo de Diego Simeone, reafirmado con autoridad dentro del proceso de construcción de un nuevo equipo, que ya funciona mucho mejor. Los hechos son evidentes. Y aún le falta.

Bajo el influjo del derbi, la convicción se dispara en el Atlético. Reencontrado consigo mismo, se siente poderoso en ataque, con la determinación y la seguridad que implican los triunfos encadenados en el Metropolitano. Es lo que necesitaba este equipo, que, de pronto, vuela. También en el primer tiempo de este martes, por delante casi de inmediato.

Tres minutos y medio necesitó el Atlético. Nada más. Los imponentes registros de goles a favor del Eintracht se contraponen con todos los tantos que recibe y con una defensa atroz, expuesta a todo lo que se propuso el conjunto rojiblanco y sobrepasada desde el principio hasta el final. La segunda ocasión fue el 1-0 de Raspadori, reluciente desde el inicio. El centro lo dio Giuliano, desbordante por su banda, en su enésima reivindicación.

Siempre se jugó a lo que quiso, preparó y planteó el Atlético. Incisivo Simeone con su apuesta por la izquierda con Ruggeri a las rupturas de Raspadori, muy activo y regateador Giuliano por la delante, flotantes Griezmann y Julián Alvarez en ataque y omnipresente Barrios, el equipo local aprovechó cada fisura visitante, insistente, ocasión a ocasión.

No acertó Julián Alvarez en la siguiente, tras otra fenomenal acción colectiva, ni tampoco en la siguiente, despejada por el portero Kauã Santos, como tampoco logró embocar su gol 200 (luego sí lo hizo) Griezmann en sus tres primeras oportunidades; todo concentrado en los primeros 25 minutos, en una secuencia que transmitió al Eintracht la diferencia abismal que hay entre los dos equipos, con una zaga impropia de Champions.

El Atlético exploró y explotó el chollo defensivo de su adversario. Líder de la Liga de Campeones a su llegada al Metropolitano por el 5-1 que le endosó en la primera cita al Galatasaray, el Eintracht fue un coladero. La enésima demostración fue el 2-0: un córner botado por Julián Alvarez que remató por raso Le Normand tras un rechace, pero que podía haber remachado Griezmann, solísimo, Lenglet o cualquiera que pasara por allí.

De haber mediado la contundencia, la goleada sería ya de escándalo al descanso. De hecho, la mejor noticia del Eintracht eran los dos únicos goles en contra. Pero ni siquiera fue simplemente una cuestión de su defensa. Fue mucho más allá. Desnortado en cada sector, doblegado en el medio, tampoco en ataque -su especialidad- fue casi nada. Ni en la presión ni en la colocación ni en todos los aspectos cruciales para ganar al fútbol.

Lo superó el nivel del Atlético, que se mantuvo en una línea de alta intensidad. La recuperación entre partidos es capital para Simeone en este tramo tan cargado. El cuarto partido en nueve días, el sexto desde el pasado 13 de septiembre y aún quedará un séptimo el próximo domingo en Vigo. En una dinámica tan extenuante, en la intensidad que quiere moverse el Atlético, el técnico varía su once en cada paso. Es fundamental.

Por eso surgieron de inicio Ruggeri -por Hancko-, Griezmann -por Nico González-, Gallagher -por Koke- y Raspadori -por Sorloth, aquejado de unas molestias que lo apartaron incluso de la convocatoria. No rotan ni Marcos Llorente ni Robin Le Normand ni Pablo Barrios ni Julián Alvarez, llamado a marcar las diferencias en el presente rojiblanco.

El tercer gol fue obra suya. No lo marcó, pero lo creó: una conducción, un quiebro y un pase atrás del argentino para el remate de Griezmann, ahora sí ya con los 200 goles como jugador del Atlético en su poder. Llevaba en 197 desde el pasado febrero. Un gol en el Mundial de Clubes y dos en los últimos dos encuentros lo han elevado aún más en la historia de la entidad. Ya es desde hace tiempo el máximo goleador atlético de siempre.

En su celebración al borde del descanso, ‘Grizi’ levantó al cielo una camiseta con el número 200. El aplauso fue unánime. No es un número más. Nadie lo logró antes en el equipo rojiblanco. Ni nadie lo conseguirá en mucho, mucho tiempo, si es que alguien llega tan lejos como él, que ya superó los 173 de Luis Aragonés el 10 de enero de 2024.

Hasta ahí, el partido del Atlético fue irrebatible. Un borrón lo enturbió en el segundo tiempo: el 3-1 del Eintracht Fráncfort, que repuso en evidencia a su defensa. No por el remate final de Burkardt, al que nadie pudo oponerse, sino por el desarrollo de la jugada, entre las dudas atrás, también de Oblak en la salida, y la relajación que desprendió toda la acción del equipo alemán, con un pase largo de un lado a otro que controló solo Hauff.

Ya había dado entrada Simeone a Koke por Raspadori para fortalecer el medio campo. No le gustó cómo empezó el segundo tiempo, con el Atlético en una inquietud imprevista, zanjada en cuanto se lo propuso.

Un gol anulado primero a Griezmann, en una transición maravillosa, con un taconazo final precioso de Giuliano, anticipó el 4-1 del extremo argentino, de cabeza en un córner de Julián Alvarez. Aún era el minuto 70. La sentencia. Después, una mano en el área agrandó la diferencia, con el penalti transformado por ‘La Araña’. Su sexto gol en tres partidos. Álex Baena lo sustituyó en el 89. Jugó cuatro minutos.

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