10 may. 2026

Paraguay en el Mundial más impactante de la historia: Brasil 1950 y el Maracanazo

Paraguay volvió, 20 años después, a su segundo Mundial, en el retorno de la Copa a Sudamérica, en Brasil 1950. No fue precisamente la mejor participación: es la única edición en la que no se logró siquiera una victoria. Sin embargo, sirvió como base de lo que sería el campeonato sudamericano ganado en 1953.

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La Selección Paraguay para el Mundial de Brasil 1950

Tras debutar en el primer Mundial de la historia, en Uruguay 1930, la Selección Paraguaya estuvo ausente en los dos mundiales europeos: Italia 1934 (en plena Guerra del Chaco) y Francia 1938. Otras dos ediciones (1942 y 1946) no se disputaron por la Segunda Guerra Mundial.

Veinte años después, la Copa del Mundo volvió a Sudamérica, en Brasil 1950, con el regreso de la participación guaraní, nuevamente por invitación, como en Uruguay 1930.

El Mundial de la samba se jugó entre el 24 de junio y el 16 de julio, en seis sedes distintas, con un total de 22 partidos, dos de ellos disputados por la Albirroja.

Las sedes definidas para la disputa de los 22 encuentros fueron Recife, Belo Horizonte, Porto Alegre, Curitiba, São Paulo y Río de Janeiro, donde el Maracaná sería la gran sede de una final marcada por el destino y sellada en la historia, que definiría al campeón de la cuarta edición de los mundiales, una de las más recordadas.

Varios inscriptos y dos vetados

La demanda de Brasil 1950 fue alta y 35 selecciones se inscribieron para disputar 16 plazas.

La FIFA decidió vetar de la competencia a dos naciones, Alemania y Japón, por su papel en la Segunda Guerra Mundial como potencias del Eje.

Sin embargo, Italia, campeón de la última edición, sí fue admitida, debido a las gestiones de su dirigente Ottorino Barassi, a su vez vicepresidente de la FIFA. Sorprendió la ausencia de Argentina, por desavenencias de la AFA con su par brasileña, la CBF.

De esta manera, por la UEFA participaron seis selecciones: Italia, Suiza, Suecia, Yugoslavia, España y la debutante Inglaterra. Además de Brasil, anfitrión, por Sudamérica (Conmebol) estuvieron Paraguay, Uruguay, Chile y Bolivia. Por América del Norte (Concacaf), Estados Unidos y México.

El torneo estuvo conformado por cuatro grupos: dos de ellos de cuatro integrantes, uno de tres y otro de dos, donde Uruguay eliminó a Bolivia.

El paso guaraní por Brasil 50

En ese contexto, la Albirroja dirigida por Manuel Fleitas Solich fue designada para el Grupo 3, junto a la bicampeona Italia y Suecia. Nada fácil.

El debut se dio en Curitiba, ante los nórdicos, el 29 de junio, y Suecia ya le había ganado su primer duelo a Italia, el bicampeón, por 3 a 2. El estadio para el primer juego guaraní fue el Durival Britto del Paraná Clube. Un total de 7.900 personas asistieron al partido, dirigido por el escocés Robert Mitchell.

En una formación habitual para la época, Paraguay se plantó con tres defensores, dos volantes y cinco delanteros. Fleitas Solich paró el siguiente onceno: M. Vargas; Alberto González, M. Gavilán y C. Céspedes; V. Leguizamón y S. Cantero; E. Ávalos, A. López, D. Jara Saguier, C. López F. (capitán) y L. Unzaín.

La selección sufrió dos golpes durísimos y consecutivos, a los 23 y 25 minutos, cuando ya perdía 2 a 0. Sin embargo, diez minutos después, a los 35’, descontó el futbolista de Olimpia, César López Fretes. En la segunda etapa, el jugador de Guaraní, Atilio López, igualó el marcador a los 74’, para un 2 a 2 definitivo, considerado justo por las crónicas de la época.

Así se llegó al duelo contra el bicampeón Italia, tres días después, el 2 de julio, en el estadio Pacaembú de São Paulo —donde Olimpia conquistaría su tercera Copa Libertadores, 52 años después—. Un total de 25.811 personas pagaron sus boletos. El árbitro designado fue el inglés Arthur Ellis.

El que llegaba con chances de clasificar era Paraguay. Debía ganar por más de un gol. Fleitas Solich aplicó la de “equipo que gana no se toca” y los mismos once salieron a la cancha.

La ilusión duró poco. Italia se recompuso y venció por 2 a 0 a la Albirroja, quedando ambas eliminadas y dando paso a Suecia, en el único Mundial de los ocho disputados por Paraguay hasta ahora en el que no logró siquiera una victoria.

Los convocados

Manuel Fleitas Solich convocó a 22 futbolistas para la segunda cita mundialista paraguaya, pero utilizó solo a los once titulares, en una época en la que no se permitían cambios.

Siete futbolistas de Olimpia, seis de Cerro Porteño, tres de Libertad y Guaraní, y uno de Nacional, Luqueño y Presidente Hayes fueron los seleccionados.

Arqueros: Marcelino Vargas (Libertad) y Pablo Centurión (Cerro Porteño).

Defensores: Alberto González (Olimpia), Casiano Céspedes (Olimpia), Antonio Cabrera (Libertad), Manuel Gavilán (Libertad) y Eliodoro Paredes (Sportivo Luqueño).

Volantes: Melanio Báez (Nacional), Sixto Castor Cantero (Olimpia), Armando González (Guaraní) y Victoriano Leguizamón (Olimpia).

Delanteros: Atilio López (Guaraní), Enrique Ávalos (Cerro Porteño), Marcial Ávalos (Cerro Porteño), Ángel Berni (Olimpia), Lorenzo Calonga (Guaraní), Juan León Cañete (Presidente Hayes), César López Fretes (Olimpia), Hilarión Osorio (Cerro Porteño), Darío Jara Saguier (Cerro Porteño), Francisco Sosa (Cerro Porteño) y Leongino Unzaín (Olimpia).

El Maracanazo

La particularidad de esta edición fue que los ganadores de cada grupo (Brasil, España, Suecia y Uruguay) avanzaron a un cuadrangular final de todos contra todos, por lo que el torneo no tenía una final propiamente dicha, sino que el que sumara más puntos sería el campeón.

El destino determinó que, más allá del formato, los resultados hicieran que a la última fecha se llegara con Brasil puntero, con 4 puntos (en esa época se otorgaban 2 por victoria), y Uruguay, segundo, con 3, producto de una victoria y un empate.

Así, los brasileños podían ser campeones con un empate; los charrúas, en cambio, necesitaban una victoria casi imposible en el Maracaná, repleto con unas 200.000 personas, según mediciones de la época.

Los diarios amanecieron dando por campeón a Brasil, pero el fútbol tenía marcado otro final y, tras un partidazo, se produjo el silencio brasileño con la victoria charrúa, quedando sellado a fuego en la historia de los mundiales el tan recordado Maracanazo.

Base de la primera gran conquista

Si bien Paraguay quedó eliminado en fase de grupos, el Mundial de Brasil sirvió como base para lo que fue la conquista del primer título continental, solo tres años después, en el entonces Campeonato Sudamericano de Fútbol (posteriormente Copa América), disputado en Lima, Perú.

El 1 de abril de 1953, en pleno Miércoles Santo, la hinchada paraguaya se volcó a las calles a festejar el título sudamericano, toda una hazaña para la época.

Lejos de casa (Paraguay organizó el campeonato, pero carecía de infraestructura, por lo que terminó jugándose en Perú), la Albirroja venció dos veces a Brasil y se consagró campeona.

En el Estadio Nacional de Lima, ante 35.000 espectadores, Paraguay venció 3-2 a la Canarinha, con goles de Atilio López, Manuel Gavilán y Rubén Fernández, y gritó campeón por primera vez. La segunda, y última, fue en 1979.

El adelantado

El entrenador Manuel Fleitas Solich fue el técnico tanto en Brasil 1950 como en la gesta sudamericana de Lima 1953, convirtiéndose en el primero en lograr un título con Paraguay.

Es recordado como un adelantado a su época: introdujo técnicas de pretemporada y concentraciones prolongadas. El plantel guaraní llegó a concentrar durante tres meses en el viejo estadio de Sajonia (hoy Defensores del Chaco), donde dormían bajo las graderías, en camas prestadas por el Regimiento de Infantería Número 14 del Ejército (RI 14 Cerro Corá).

La rutina de doble turno y el énfasis en el trabajo físico fueron toda una novedad para la época. Fleitas Solich es el director técnico con mayor cantidad de partidos dirigidos en la Albirroja (82). Además, es el único paraguayo en haber dirigido al Real Madrid, en la temporada 1959/60.

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