21 jul 2026

Mauricio Pochettino y Jorge Sampaoli, mano dura argentina

Dos estilos diferentes y una misma determinación: marcar con su impronta a sus equipos. Así se comportan los argentinos Mauricio Pochettino y Jorge Sampaoli.

acd15804538994325968b15ab0e2b52b7e471718.jpg

Mauricio Pochettino, entrenador argentino del PSG.

Foto: EFE

La sustitución de Lionel Messi a falta de un cuarto de hora del duelo liguero del pasado domingo contra el Lyon ha sido la muestra más mediática de esta mano dura argentina. El seis veces ganador del Balón de Oro no está acostumbrado a abandonar el terreno de juego y mostró su disgusto con sus gestos y su cara de sorpresa contra la decisión de Mauricio Pochettino.

En rueda de prensa, Pochettino reivindicó su condición de entrenador que “debe tomar decisiones”, incluso con las grandes estrellas de la plantilla.

En el otro gran club francés, a Jorge Sampaoli tampoco le tiembla la mano. A sus 61 años, el exseleccionador no se ve impresionado por un club cargado de vacas sagradas que ha ido dominando desde su llegada en febrero pasado, para ir dibujando una plantilla a su imagen y semejanza.

El mejor ejemplo de su firmeza lo marca el histórico capitán y emblemático portero Steve Mandanda, un monumento en la ciudad, intocable hasta ahora y relegado al banquillo por el técnico de Casilda.

SIN VACAS SAGRADAS

El hombre que más veces ha lucido el escudo del Marsella, 596, apenas ha tenido oportunidades bajo los palos a las órdenes de Sampaoli, que prefiere al español Pau López.

Una apuesta arriesgada, porque Mandanda es un hombre muy querido por una afición que tiene un enorme influjo en el equipo, a través de asociaciones y clubes de fans que no dudan en alzar la voz cuando una decisión les incomoda.

Tampoco se amilana el entrenador argentino cuando se trata de sentar a los fichajes más caros o si tiene que cambiar al capitán del equipo: cuatro futbolistas diferentes han lucido ya el brazalete.

El método Jorge Sampaoli, por ahora, cuenta con el aval de los resultados. Trece puntos en cinco partidos le colocan segundo de la tabla, a cinco puntos del París Saint-Germain pero con un encuentro menos.

El entrenador ha aportado al Marsella un ritmo intenso que no se conocía en la segunda ciudad de Francia. Los entrenamientos tienen la intensidad del técnico, lo que provocó en un inicio las quejas de algunos de los jugadores, pero que, poco a poco, se ha ido imponiendo.

El equipo corre más que nunca, presiona sin descanso para asfixiar al rival, una apuesta que obliga a todos a seguir a la locomotora Jorge Sampaoli.

La tarea es más difícil para Mauricio Pochettino. El extécnico del Tottenham, de 49 años, debe combinar firmeza con diálogo en un vestuario plagado de estrellas, sabedor de que el nivel de exigencia es extremo.

El episodio de Messi, que desde 2010 solo había sido sustituido en un 5 % de los partidos, incluidos los internacionales, encarna bien su manera de gestionar el grupo.

DIÁLOGO Y FIRMEZA

El entrenador argentino no dio ninguna explicación del cambio, aunque posteriormente el club ha ido filtrando que, un minuto antes, Messi había sufrido una dura entrada y Mauricio Pochettino quiso preservarle con vistas al maratón de duelos que tiene por delante, que culminará el próximo día 28 con la visita del Manchester City, su verdugo la pasada campaña en Liga de Campeones.

El cambio es más simbólico aun si se tiene en cuenta que se trataba del primer partido de Messi en el Parque de los Príncipes desde que firmó por el equipo galo el mes pasado.

En un vestuario en el que también figuran el brasileño Neymar y el francés Kylian Mbappé, el golpe de autoridad tiene una repercusión enorme.

A diferencia de Jorge Sampaoli, que se hizo con las riendas de un club a la deriva, Mauricio Pochettino tiene un margen de maniobra muy limitado: solo ganar la Liga de Campeones salvará su temporada.

Perder el apoyo del vestuario sería un golpe letal, como ya comprobó su antecesor, el alemán Thomas Tuchel, que acabó destituido en enero.

Entonces llegó Mauricio Pochettino con su carácter conciliador, que tiene que atemperar para no verse superado por las estrellas.

Pocas veces el argentino eleva el tono, aunque los testimonios aseguran que puede mostrarse muy firme en el vestuario cuando el equipo no da el máximo, como tras el pasado duelo de Liga de Campeones contra el Brujas (1-1).

La temporada pasada reprochó a Neymar que no cumpliera las reglas colectivas y ahora parece querer mantener su autoridad con la nueva estrella.

El técnico quiere tener la batuta y no se compromete con nadie, ni siquiera con el portero costarricense Keylor Navas, adorado por la grada, pero cuyo puesto bajo los palos no está garantizado ante la competencia del italiano Gianluiggi Donnarumma.

Más contenido de esta sección
Familiares, compañeros, dirigentes y aficionados rinden homenaje este jueves al futbolista sudafricano Jayden Adams, centrocampista del Mamelodi Sundowns y de la selección nacional, fallecido el pasado sábado a los 25 años casi dos semanas después de disputar el Mundial de 2026.
El delantero alemán Karim Adeyemi ha aterrizado este miércoles en la capital catalana para cerrar su fichaje por el Barcelona para las próximas cinco temporadas, hasta el 30 de junio de 2031, procedente del Borussia Dortmund.
Tres sombreros consecutivos y un cabezazo para la posteridad: del gol más increíble que marcó Pelé quedan apenas unos pocos testimonios, escritos y algunas fotos. Ningún vídeo, pero la inteligencia artificial (IA) lo ha devuelto a la vida casi 70 años después.
El presidente de la Federación Senegalesa de Fútbol (FSF), Abdoulaye Fall, reveló que el médico de la selección nacional masculina desde hace años, Abdourahmane Fédior, es ginecólogo de formación, creando una nueva polémica tras la eliminación de los Leones de Teranga del Mundial de 2026.
El árbitro neerlandés Rob Dieperink, quien había sido designado para el Mundial de Fútbol de 2026 y posteriormente apartado debido a una investigación policial, falleció a los 38 años de edad.
VIDEO. Club brasileño de Serie C anuncia la salida de zaguero con un curioso video de sus pifias