Las grandes goleadas suelen ser anomalías en los partidos de la Copa del Mundo. Aquí la paridad suele ser la norma, por lo que estos resultados abultados solo se dan cuando hay una superioridad abrumadora por parte de una de las selecciones, a veces sobre la deriva psicológica del rival.
La mayor goleada de la historia
El récord absoluto de humillación en una fase final pertenece a la edición de España 1982, cuando Hungría despedazó a El Salvador: 10-1.
Aunque el equipo centroamericano logró marcar un gol histórico por medio de “Pelé” Zapata, los húngaros no tuvieron piedad, anotando siete de sus tantos en apenas media hora durante el segundo tiempo.
Este partido permanece como el único en la historia de los mundiales donde una selección alcanzó la cifra de dos dígitos.
Los lapidarios 9 a 0
Antes de ese festín húngaro, el récord le pertenecía a Yugoslavia y a la propia Hungría de los años 50, la de Ferenc Puskas. En Suiza 1954, los magiares aplastaron a Corea del Sur por 9-0, una muestra de la brecha abismal que existía entonces entre el fútbol europeo y el asiático.
Dos décadas después, en Alemania 1974, Yugoslavia igualó esa marca al golear 9-0 a Zaire. Aquel encuentro fue recordado no solo por los goles, sino por el desconcierto del equipo africano, que llegó a cambiar a su portero tras recibir tres goles en los primeros veinte minutos.
No todas las goleadas ocurren entre equipos de niveles muy diferentes. Algunas de las más dolorosas sucedieron entre potencias.
El 8-0 de Alemania a Arabia Saudita en Corea-Japón 2002 fue la presentación al mundo de un joven Miroslav Klose, quien anotó un triplete de cabeza.
La goleada más dura
Ninguna otra goleada tuvo el impacto emocional del 7-1 de Alemania a Brasil en 2014, uno de esos juegos que fueron vistos por millones de personas alrededor del mundo.
A diferencia de los récords anteriores, esto sucedió en una semifinal y ante el anfitrión, el máximo ganador de la historia. En apenas seis minutos de la primera parte, los germanos anotaron cuatro goles, sumiendo al Estadio Mineirão en un silencio sepulcral, para más tarde dejar paso directamente al llanto.
Otros marcadores que quedaron en la historia
En Rusia 2018, Inglaterra le propinó un 6-1 a Panamá, y en Qatar 2022, España deslumbró con un 7-0 sobre Costa Rica.
Por otro lado, podemos citar Suecia 1958 como una de las finales con más goles de la historia: el 5-2 de Brasil sobre Suecia en la gran final, en el Mundial en el que hizo su aparición Pelé.
Las grandes goleadas acostumbran a ser el recordatorio de que el fútbol puede ser un juego implacable cuando un equipo muestra una superioridad abrumadora.
Para el que gana, la autoestima hincha su pecho; para el que pierde, es una mancha estadística que queda grabada para siempre en los libros.