26 abr. 2026

La gran final, cuestión de Estado en Argentina

El fútbol y la política van de la mano en Argentina y el primer Boca Juniors-River Plate de la historia en una final de la Copa Libertadores provoca opiniones cruzadas del presidente Mauricio Macri, la oposición y los mismos clubes.

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El Superclásico de la final de Libertadores, cuestión de Estado en Argentina.

La mecha se prendió hace una semana, en el momento en que Boca Juniors se clasificó y se unió a su máximo rival en la final, algo que suscitó preguntas como si los visitantes podrían acceder al estadio, cómo sería la seguridad y si el partido se debería retransmitir en abierto al ser de interés general.

El primero en pronunciarse fue Macri, quien publicó un mensaje en su cuenta de Twitter en el que pedía a las autoridades nacionales y de la ciudad de Buenos Aires que los hinchas visitantes pudieran acceder al estadio, al tratarse de una eliminatoria a ida y vuelta, con el primer duelo en la Bombonera y el segundo en el Monumental.

“Lo que vamos a vivir los argentinos en unas semanas es una final histórica. También una oportunidad de demostrar madurez y que estamos cambiando, que se puede jugar en paz. Le pedí a la Ministra de Seguridad que trabaje con la Ciudad para que el público visitante pueda ir”, dijo el jefe de Estado.

Aquellas declaraciones rompieron la baraja, ya que en Argentina los visitantes tienen prohibido el acceso a los estadios locales durante los partidos por razones de seguridad, al haberse producido muertes de aficionados en el pasado.

Ese mismo día, un Macri que fue presidente de Boca Juniors entre 1995 y 2007 llegó a confirmar en una declaración en Radio La Red que habían acordado que sí iban a permitir visitantes.

“No escuchar nada cuando el visitante mete un gol... Eso no es el fútbol”, fue una de las declaraciones del presidente de la nación, que los días 30 de noviembre y 1 de diciembre debe reunirse con sus colegas jefes de Estado en la cumbre del G20 que acogerá Buenos Aires por primera vez.

Precisamente, la celebración del G20 en la capital argentina, a donde acudirán presidentes como el estadounidense Donald Trump, obligó a cambiar de fecha el partido de vuelta por motivos de seguridad, porque en principio se iba a jugar dos días antes de la reunión.

Al final, respecto a los visitantes, los clubes tuvieron la última palabra y no se pusieron de acuerdo para permitirlos: solo habrá público local en los dos encuentros, el primero de ellos este sábado a las 17 horas (20:00 horas GMT).

Después de esa decisión final, contestó la ministra de Seguridad argentina, Patricia Bullrich, quien criticó a los clubes.

“Imagínense que vamos a tener un G20... ¿No vamos a poder dominar un partido River-Boca?”, replicó Bullrich el lunes en declaraciones a los medios.

Este miércoles, el estadio de River Plate amaneció con pintadas agresivas que acusaban al equipo ‘Millonario’ de ser el que no quería admitir visitantes, mientras Boca sí.

La propia Bullrich, días antes, se había referido a las medidas de seguridad para este Superclásico de Libertadores con unas declaraciones que levantaron polémica.

Preguntada por una radio local sobre si su política de seguridad podía incitar a que los ciudadanos se armen o hagan justicia por mano propia, Bullrich respondió: “Eso es un tema de las personas. El que quiere estar armado, que ande armado. Argentina es un país libre”, aunque agregó que prefiere que no lo estén.

Para algunos políticos de la oposición como Nilda Garré, exministra de Defensa entre 2005 y 2010 con gobiernos kirchneristas, esas declaraciones de Bullrich fueron “una locura”.

Garré, actual diputada, relacionó en otra radio lo que dijo Bullrich con la política de armas que tiene Estados Unidos y la reprobó.

“Que una ministra de Seguridad diga esto yo no lo puedo creer, no puede seguir siendo ministra de Seguridad. (...) La política debe ser restrictiva, convencer a la gente de que entregue sus armas”, subrayó.

Y, en otro frente abierto, apareció la televisión. Desde el kirchneristra Frente para la Victoria (FpV) impulsaron una propuesta de resolución para que las finales se retransmitieran en abierto, ya que una cadena privada ostenta los derechos.

“Queremos que la final Boca-River no sea un negocio de pocos sino una fiesta para todos. ¡Que lo transmita la TV Pública!”, afirmó en un tuit la diputada kirchnerista Gabriela Cerruti, una de las firmantes.

La iniciativa no recibió por el momento el apoyo de un Ejecutivo con el que, desde su llegada al poder, acabaron la mayoría de las retransmisiones públicas de partidos de liga, que durante parte del kirchnerismo fueron en abierto a través del programa “Fútbol para todos”.

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