Eusébio da Silva Ferreira nació el 25 de enero de 1942 en Mozambique, en aquel entonces una colonia portuguesa. Desde joven mostró habilidades extraordinarias con el balón, destacándose por su velocidad, potencia física y una notable capacidad para definir, por lo que fue apodado como “la pantera negra”.
Comenzó su carrera deportiva en el Sporting Clube de Lourenço Marques y su talento no pasó desapercibido. A los 18 años viajó a Portugal y fichó por el Benfica, uno de los clubes más importantes de Europa en la década de 1960.
Allí comenzó a construir una carrera legendaria que lo convertiría en una de las grandes figuras del fútbol mundial.
Con el club portugués construyó una era dorada al conquistar la Copa de Europa en 1962 al imponerse en la final al Real Madrid por 5 a 3. Dos de goles fueron marcados por Eusebio.
Durante su estadía en el equipo luso consiguió varias ligas y Copas de Portugal. Se convirtió en el máximo referente del equipo y lideró una generación que fue protagonista del fútbol europeo.
Por su destacado aporte individual, Eusebio obtuvo el Balón de Oro al mejor jugador europeo en 1965 y el Botín de Oro al mejor goleador en 1968 y 1973.
La cúspide de su carrera en Inglaterra 1966
La presencia de Eusebio en los mundiales solo se limitó a la de Inglaterra en 1966, pero fue suficiente para ganar un lugar entre las grandes figuras del fútbol. En esta Copa del Mundo, deslumbró a todos con una actuación inolvidable.
Fue el máximo goleador de torneo con 9 goles y lideró a Portugal hasta el tercer puesto, el mejor resultado de su historia en un Mundial.
Con sus anotaciones, Eusebio ayudó a consolidar el triunfo de su selección ante Bulgaria y le marcó dos goles a la campeona Brasil de Pelé en la fase de grupos.
Sin embargo, su gran día se dio en los cuartos de final contra la sorprendente selección de Corea del Norte. Los asiáticos terminaron el primer tiempo con el marcador a favor de 3 a 0. Pero en la segunda parte, Eusebio marcó tres goles y llegó a la selección lusa a ganar 5 a 3.
El “pelé” de Europa como también le llegaron a llamar a la “pantera negra” volvió a anotar para Portugal en las semifinales ante Inglaterra. No obstante, los ingleses se quedaron con la victoria por 2 a 1 y luego lograrían levantar la Copa del Mundo.
Un símbolo tras su retiro
Tras su retiro como futbolista profesional en la década de 1970, Eusébio continuó ligado al fútbol como embajador del Benfica y de la selección portuguesa. Su figura fue siempre respetada y admirada, tanto por aficionados como por protagonistas del deporte.
Con el paso de los años, su legado se consolidó como uno de los más importantes en la historia del fútbol. Fue reconocido por la FIFA y diversas instituciones como uno de los mejores jugadores de todos los tiempos.
Eusébio falleció el 5 de enero de 2014 en Lisboa, a los 71 años. Su muerte generó una profunda conmoción en el mundo del fútbol. En Portugal, se decretaron días de luto y miles de personas se acercaron a despedirlo.
Aunque su historia mundialista se reduce a una sola participación, lo hecho en 1966 fue suficiente para inmortalizarlo. Eusébio pertenece a ese selecto grupo de jugadores que no necesitaron ganar la Copa para convertirse en leyendas.