La fundación de la FIFA en 1904 marcó el primer gran paso hacia la creación de un torneo verdaderamente internacional. Hasta entonces, el fútbol encontraba su máxima expresión global en los Juegos Olímpicos, donde se disputaba desde 1900.
Sin embargo, el gran proyecto para un mundial de fútbol tardó en tomar forma. Recién en 1930 fue la primera edición de una Copa del Mundo, un evento que cambiaría para siempre la historia del “deporte rey”.
Uruguay fue elegida como sede del certamen a pesar de que varias naciones europeas se habían candidatado para albergar el torneo.
¿Por qué se le eligió a Uruguay?
La FIFA se inclinó por la propuesta charrúa como un reconocimiento por los dos títulos olímpicos conquistados en 1924 y 1928.
También influyó que en julio de 1930, Uruguay celebraría los 100 años de la Jura de la Constitución. Además, los países europeos aún seguían recuperándose de la Primera Guerra Mundial (1914-1918).
Los primeros participantes
Con la confirmación de Uruguay como sede, y por el gran viaje que debían realizar en barco, varias selecciones europeas optaron por no participar del evento.
Esta edición fue la única edición de una Copa del Mundo sin fase de clasificación y los equipos participantes llegaron por invitación.
Y con el rechazo de los países europeos, la competición redujo el número de participantes de 16 a 13.
Se conformaron cuatro grupos: el primero con cuatro selecciones y el resto con tres. Las llaves quedaron configuradas de la siguiente manera:
Grupo 1: Argentina, Chile, Francia, México
Grupo 2: Bolivia, Brasil, Yugoslavia
Grupo 3: Perú, Rumania, Uruguay
Grupo 4: Bélgica, Estados Unidos, Paraguay
Tres estadios y un inicio histórico
El estadio Centenario fue construido especialmente para el Mundial de 1930. La organización tenia previsto que todos los encuentros fueran disputados en este escenario.
No obstante, las fuertes lluvias que golpearon a Montevideo, la capital uruguaya, antes de su inauguración, impidieron que las obras terminaran a tiempo.
Ante esta situación, varios encuentros debieron realizarse en el Parque Central, perteneciente al club Nacional y en el ya desaparecido Estadio Pocitos, de Peñarol.
El 13 de julio de 1930, dos partidos simultáneamente fueron jugados y son considerados como los primeros de un Mundial: Estados Unidos (3-0) Bélgica en el Parque Central y Francia (4-1) México.
La primera gran final con polémica incluida
Uruguay, entonces bicampeón olímpico, llegó a la final de su torneo frente a Argentina, selección a la que había vencido por la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Ámsterdam 1928.
El 30 de julio de 1930 se disputó el partido decisivo en un repleto estadio Centenario. Ante la falta de un balón oficial, ambas selecciones intentaron jugar con su propia pelota de producción nacional.
Para zanjar esa diferencia, se llegó a un acuerdo y cada tiempo se jugó con una pelota distinta. El “Tiento” (argentino) se usó en el primer tiempo y el “Modelo T” (uruguayo) en el segundo.
Con ese contexto, Uruguay remontó el 1-2 con el que se fue el primera etapa, para ponerse 4-2 en el complemento y levantar el trofeo que inicialmente se llamó Victoria.
Posteriormente, el trofeo pasó a ser conocido como la Jules Rimet, en honor al presidente de la FIFA que fue el principal impulsor del primer campeonato mundial.
Un argentino, el primer goleador
Guillermo Stábile fue el máximo artillero del Mundial de Uruguay 1930. Solamente no marcó en el debut porque no jugó, pero después apareció en los cuatro encuentros restantes.
Y hablando de goleadores, el primer tanto en la historia de los mundiales fue obra del francés Lucient Laurent, quien puso el 1-0 transitorio contra México el 13 de julio. El resultado final de este duelo fue 4-1 a favor de los europeos.