14 may. 2026

Del rechazo a la obra maestra de 1986, el legado de Maradona en la Copa del Mundo

La historia de Diego Armando Maradona en las Copas del Mundo es una epopeya de luces y sombras que comenzó hace casi medio siglo, y que incluye frustraciones primeramente, para después tocar el cielo con sus propias manos llevando a Argentina al título mundial.

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Argentina 1978: La tristeza

El capítulo más temprano y doloroso de su relación con los Mundiales ocurrió en 1978, cuando un Maradona de apenas 17 años fue marginado de la lista definitiva por el entrenador César Luis Menotti.

A pesar de ser ya la gran sensación de Argentinos Juniors y de haber debutado con la selección absoluta un año antes (cuando vino a jugar contra Paraguay en Asunción), el “Flaco” decidió excluirlo en el último corte antes del torneo, argumentando que era demasiado joven para cargar con semejante presión.

Los testigos cuentan que a aquella tarde en el predio de la AFA, Diego se retiró entre lágrimas, vencido por la decepción, una de las más grandes de su carrera. Pero un año después el entonces jugador de Argentinos guio a Argentina a la consagración en el Mundial Juvenil de Japón.

España 1982: La frustración

Ya estrella de Boca Juniors un año antes y transferido al Barcelona español, Maradona debutó en los mundiales en España 1982, llamado a ser la gran atracción del vigente campeón.

Sin embargo, se topó con un fútbol físico y marcas personales asfixiantes. Aunque anotó dos goles ante Hungría, el torneo terminó de forma abrupta para él tras ser expulsado en el clásico contra Brasil por una reacción violenta, dejando una sensación de aprendizaje amargo antes de su salto definitivo a Europa.

México 1986: La consagración

Esta edición representó la cúspide absoluta de su carrera y, para muchos, la actuación individual más dominante en la historia del deporte.

Como capitán, Maradona lideró a Argentina al título, firmando actuaciones legendarias como los dos goles a Inglaterra —el de la “Mano de Dios” y el “Gol del Siglo"— y otro doblete ante Bélgica en semifinales, consagrándose como el mejor futbolista del planeta.

Italia 1990: La hazaña

Con un tobillo izquierdo infiltrado y extremadamente inflamado, Maradona demostró su faceta de líder nato y estratega emocional.

Aunque no anotó goles, su asistencia magistral a Caniggia para eliminar a Brasil y su temple para guiar a una Argentina diezmada hasta la final contra Alemania consolidaron su estatus de héroe nacional, capaz de competir incluso en condiciones físicas críticas.

En semifinales, Argentina eliminó a Italia en Nápoli, en un juego en el que los napolitanos hicieron algo histórico: apoyaron al argentino contra Italia.

Estados Unidos 1994: El fin

Tras una preparación física milagrosa para volver a la élite, Diego comenzó el torneo en un nivel altísimo, anotando un golazo frente a Grecia y liderando el juego del equipo.

Sin embargo, el control antidopaje positivo por efedrina tras el partido contra Nigeria provocó su salida inmediata del torneo y el fin de su etapa como jugador de la selección, dejando la icónica frase: “Me cortaron las piernas”.

Sudáfrica 2010: El entrenador

Dieciséis años después de su última función en el campo, Maradona regresó al Mundial como director técnico, inyectando una mística única y una relación paternalista con figuras como Lione Messi y Carlos Tévez.

Tras una fase de grupos impecable y superar a México en octavos, su ciclo terminó con una dolorosa goleada 4-0 ante Alemania, cerrando así su intenso y pasional vínculo directo con las Copas del Mundo.

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