A lo largo de la historia de la Copa del Mundo, que se comenzó a jugar en Uruguay en 1930, se dieron resultados que fueron totalmente sorpresivos por la diferencia que, en la previa, había entre las selecciones que se enfrentaban. A continuación, un repaso por algunos de esos partidos que han quedado grabados en la memoria futbolística mundial.
El Maracanazo y el Milagro de Berna
Quizá el resultado más sorpresivo de la historia se dio en 1950: El Maracanazo. En un Brasil que ya festejaba su primer título antes de jugar, Uruguay silenció a casi 200.000 personas en el estadio Maracaná de Río de Janeiro, donde luego de ir perdiendo terminó ganando por 2-1. Aquel gol de Alcides Ghiggia no solo le dio la corona a la Celeste, sino que sumió a los locales en un luto nacional.
Apenas cuatro años después, el mundo presenció el Milagro de Berna. La Hungría de Puskas, una selección que llevaba 31 partidos invictos y venía de golear a la misma Alemania Federal en la fase de grupos, parecía invencible en la final de 1954 contra los germanos.
Sin embargo, bajo una lluvia torrencial, los alemanes remontaron un 2-0 inicial para ganar 3-2. Se impusieron a la que fue, probablemente, la mejor selección del mundo de aquellos años, y comenzó de esta manera el idilio alemán con la Copa del Mundo.
La caída de la poderosa Alemania
No se puede omitir el impacto de España 1982, donde la modesta Argelia derrotó por 2-1 a la poderosa Alemania Federal de Karl Heinz Rummenigge.
Aunque un pacto de no agresión entre alemanes y austriacos terminó eliminando a los africanos, el golpe sorpresivo ya estaba dado. Fue el primer gran triunfo de un equipo africano sobre uno europeo en la historia de los mundiales.
El batacazo de una selección asiática
Del mismo modo, en Inglaterra 1966 le tocó a una selección asiática dar la sorpresa: Corea del Norte. Dejó fuera de competencia a la por entonces bicampeona del mundo, Italia. Fue mediante un solitario gol de Pak Doo-ik (1-0), obligando a los Azzurri a regresar a casa bajo una lluvia de tomates por parte de su propia afición.
Los Leones indomables
África volvió a sacudir los cimientos del orden establecido en Italia 90, cuando Camerún, liderado por el veterano Roger Milla, venció a la Argentina de Maradona en el debut. Fue 1-0.
Los Leones Indomables no solo ganaron un partido, sino que cambiaron la percepción global sobre el fútbol africano, demostrando que el talento físico y la audacia táctica podían competir de igual a igual con los campeones del mundo.
En el partido inaugural de Corea-Japón 2002, la debutante Senegal derrotó 1 a 0 a Francia, que llegaba como campeona defensora y monarca de Europa.
Sin Zinedine Zidane en la cancha, los Leones de la Teranga expusieron la vulnerabilidad de un equipo galo que terminó yéndose en primera ronda sin anotar un solo gol: una humillación histórica.
La impactante campaña de Corea del Sur
Ese mismo torneo vio a la anfitriona Corea del Sur eliminar a titanes como Italia y España, en una campaña rodeada de polémica pero cargada de una energía local irrepetible.
En conclusión, la Copa del Mundo es el único torneo capaz de convertir a desconocidos en leyendas y a potencias en víctimas.
Desde el triunfo de Arabia Saudita sobre la Argentina de Messi en Qatar, hasta el histórico 7-1 de Alemania a Brasil en su propia casa, el torneo nos recuerda constantemente su esencia: la imprevisibilidad.