El fútbol amateur es el nicho de los soñadores inmarcesibles. El último caso pone en la vidriera pública a José Luis de la Quintana, un entrenador que se mantiene firme en el puesto desde hace 30 años soportando las grandes vicisitudes de la profesión.
Por tratarse de una entidad humilde, De la Quintana cumple roles de presidente en el Alto Perú, un club de la C de Uruguay. Sin embargo, la mala racha se apoderó de cuerpo y alma de su equipo ya que no puede ganar desde hace 76 juegos.
El hombre de 62 años de edad reveló su historia en una entrevista con Olé en la que se presenta como “un uruguayo atípico”. “No me gusta el mate aunque mi madre toma yerba Canarias. Cuando éramos chicos, y siendo yo parte de una familia numerosa, la vuelta era larga y yo muy impaciente... Lo mío es el mate cocido...”, contó.
Más allá de esquivar la tradición más sagrada en Uruguay, José Luis mantiene la pasión por el fútbol a sus 62 años de edad en una competencia que dura por escaso tiempo. “La Divisional C, por caso, arrancó el 10 de mayo y, para un puñado de clubes que no dieron el piné, terminó el 28 de junio. La temporada duró dos meses”, resaltó la crónica del medio argentino.
El técnico charrúa debutó un 4 de Agosto de 1996, hace exactamente tres décadas, cuando se hizo cargo del primer equipo de Alto Perú en el arranque del torneo de Aficionados. Pasaron los años, pero en los últimos tiempos la mala racha se apoderó del equipo del Malvín Norte (Montevideo), que no puede ganar desde hace 76 partidos.
“Desde el sábado 20 de julio de 2019 en el Parque ANCAP, cuando Alto Perú goleó a la tardecita y como visitante a Artigas por 5-2 en la vieja Primera División Amateur, el equipo no gana un partido de campeonato en la cancha. Sí, lleva más de siete años sin ganar por la Liga local y va camino a los ocho por designios organizativos, detallan.
El actual slogan del club explica, a su vez, la situación del orientador: “Lucha y resiliencia”. Pese a los reveses que no tiene fin, José Luis de la Quintana no piensa dar un paso al costado y aún sueña con poder romper esa cadena milenaria y conseguir el ascenso.
“No hay cosas turbias. No somos una improvisación. Planificamos todo pero con nuestros recursos. Queremos subir a la B pero es difícil, muy difícil. El fútbol es un concepto y te tenés que preparar para ganar. Aunque no siempre se puede. ¿O en la vida te va bien todos los días?”, sentenció.