Nelson Haedo Valdez habló con Última Hora y volvió a una de las noches más importantes de su carrera. A 17 años de aquel 9 de septiembre de 2009, el ex delantero de la Selección Paraguaya recordó el gol que le marcó a Argentina en el Defensores del Chaco, un tanto que significó el triunfo ante la Albiceleste y, sobre todo, la clasificación de Paraguay al Mundial de Sudáfrica 2010.
El tiempo pasó, Haedo dejó los botines y hoy transita otra etapa en el fútbol como entrenador de Libertad, pero aquella noche permanece intacta en su memoria. El zurdazo que venció al arquero argentino Sergio Romero sigue ocupando un lugar especial entre tantos momentos vividos con la camiseta albirroja.
“Hasta el día de hoy, ahora que ya terminé mi carrera como futbolista, fue el gol más gritado y el que mayor significado tiene para mí y para el país”, afirmó Haedo en contacto con ÚH.
No fue un gol más. Fue el gol que puso a Paraguay en un Mundial después de una Eliminatoria exigente y que llegó nada menos que ante Argentina, en un Defensores del Chaco repleto y con un seleccionado argentino que tenía a Diego Maradona como entrenador y a Lionel Messi dentro del campo de juego.
“Por lo que representó, por cómo se dio toda esa Eliminatoria, por contra quiénes jugamos y contra quiénes clasificamos, sabiendo que Maradona estaba en la banca, Messi en la cancha y otras leyendas del fútbol argentino, les pudimos ganar en nuestra cancha y festejar la clasificación ganándole a Argentina y con nuestra gente”, recordó.
La jugada comenzó con Salvador Cabañas. El ídolo albirrojo encontró un espacio, dejó su sello con una acción individual y luego puso la pelota en los pies de Haedo, que tenía a Javier Zanetti cerca. “Yo me desmarqué de Zanetti al recibir el balón y dije que ahora voy a tirar al arco”, relató.
“Gracias a Dios el control fue bueno y no le dio tiempo a Zanetti”, explicó Haedo.
Después vino el zurdazo. Fuerte, preciso, inatajable, y un grito que todavía permanece en el recuerdo de quienes estuvieron aquella noche en Sajonia.
“El recuerdo que tengo es que el estadio gritó más que nunca y nosotros también, vibrando todos juntos con todos los compañeros”, señaló.
Aquel tanto terminó siendo una de las imágenes de una generación que marcó una época en la Selección Paraguaya. Fue el gol de una clasificación, pero también la expresión de un equipo que había construido una identidad y que se ganó el respeto del continente.
Para Haedo, además, significó algo personal que va mucho más allá de una estadística. “Es el gol que más representa lo que fue mi paso por la Selección Paraguaya”, afirmó.
Y quizás por eso, tantos años después, la jugada sigue apareciendo cada vez que se recuerda aquella Albirroja. Cabañas, la gran jugada, el control, el zurdazo y la explosión del Defensores forman parte de una fotografía que quedó guardada para siempre en la memoria del fútbol paraguayo.