Olimpia festejaba en La Nueva Olla tras quedarse con el superclásico del fútbol paraguayo frente a Cerro Porteño. Sin embargo, la impotencia de los menos útiles del fútbol dio paso a la violencia.
Aficionados azulgranas rompieron el vallado de seguridad e ingresaron al campo, lo que obligó a los jugadores de Olimpia a abandonar raudamente el gramado con destino a los vestuarios.
La policía nacional debió ingresar rápidamente y utilizó balines de gomas para tratar de repeler a los violentos.