19 oct 2026

El Atlético destroza al Rayo

El Atlético de Madrid goleó 7-0 a Rayo Vallecano en una noche rotunda y plácida para el equipo de Diego Simeone.

atlético de madrid

El centrocampista del Atlético de Madrid Marcos Llorente (d) celebra junto a Memphis Depay tras marcar el séptimo gol ante el Rayo Vallecano.

Foto: EFE

En un minuto y 47 segundos, Antoine Griezmann adelantó al Atlético de Madrid, que agrandó la diferencia al cuarto de hora con el 0-2 de Memphis Depay y que lo sentenció todo aún más sobrepasada la media hora con el 0-3 de Nahuel Molina para fulminar a toda velocidad y con una autoridad inusitada al Rayo Vallecano, un despropósito defensivo desbordado y devorado por la pegada del bloque de Diego Simeone, disparada en los últimos 20 minutos hasta su mayor goleada visitante (0-7).

Una noche rotunda y plácida en Vallecas. También inesperada. La efectividad lo marcó todo. El partido duró 34 minutos, si acaso menos, tal y como se desenvolvió el conjunto visitante casi cada vez que encaró a la zaga local y, a la vez, como se autodestruyó el Rayo en un primer tramo desastroso en torno a su portería. Desajustado, desconcentrado, blanco vulnerable, expuesto al daño inasumible que padeció, sin intuirlo, sin contrarrestarlo, sufrió su primer borrón de la temporada.

La eficacia del Atlético, dos puntos por detrás del liderato del Real Madrid, fue directamente proporcional a los desajustes defensivos de su oponente. Después de tres horas de juego imbatido, a lo largo de las dos primeras citas, el despropósito atrás del conjunto franjirrojo fue sorprendente. No se enteró de nada en el primer tramo, con todo lo que eso supone cuando enfrente está un rival de tal envergadura.

No perdonó el Atlético. En un ratito, lo goleó. No hay más explicación que la combinación de los deméritos rayistas con su acierto en el área, aunque lo segundo es más fácil cuando ocurre lo primero, como por ejemplo en el 0-1, en el que Memphis Depay ganó un balón que probablemente no debería haber ganado. Tampoco debió tener tanto tiempo para pensar como el que tuvo ante la contemplación de los adversarios.

Como tampoco Rodrigo de Paul, el siguiente paso de la combinación que terminó con el 0-1 de Griezmann. Al borde del área, algo a la derecha, el campeón del mundo argentino la controló, miró una vez, miró otra, sin nadie que lo sobresaltara, hasta que vio lo que todo el mundo había observado menos el Rayo, como el internacional francés se había desmarcado detrás de su marcador para quedarse solo en el lado izquierdo de su ataque y rematar a gol.

El pase fue bueno de De Paul, la definición fue práctica de Griezmann. No se quedó ahí. Ni la ofensiva del Atlético. Ni el chollo del Rayo. En el minuto 5, Saúl le entregó otra ocasión a Memphis. Su golpeo fallido, al portero, fue un alivio para los locales. Momentáneo. Al cuarto de hora, los mismos protagonistas, la pifia en el despeje de Aridane y el remate a placer del delantero neerlandés, que a la media hora se volvió a lesionar. Es muscular.

El Rayo apeló a su carácter. Su presión arriba no le valió de mucho hasta entonces. Ni apenas después. Dos malas salidas de Jan Oblak alimentaron su esperanza, destrozada cuanto de nuevo De Paul, su visión, su magnífico pase, divisó la carrera por la derecha de Nahuel Molina. Conectado con precisión, superado su par, el lateral marcó el 0-3. Era el minuto 36. La mejor vuelta a la competición para el carrilero, tras un mes lesionado.

Más allá de todo eso, el centro del campo del Atlético funcionó con esplendor. No sólo por el gran partido de De Paul, asistente en el primer y el tercer gol, o de Saúl, pasador del 0-2 y el posterior 0-4, intenso, llegador, ágil con la pelota, en la oportunidad en el once (por delante de Marcos Llorente, suplente) por las molestias de Lemar, sino también porque Pablo Barrios demostró que ahí a un medio centro, tal y como visionó hace meses Simeone.

Mientras el técnico argentino digiere y asume que, quizá, no venga el futbolista que tanto reclamó hace semanas para reforzar esa demarcación, el canterano mantiene su reivindicación como una opción más que fiable para esa posición.

Es inteligente en la lectura de cada momento. Ha entendido a la perfección la especificidad de tal puesto. En cada espacio que descubrió su equipo, en cada cobertura, apareció él para subsanarlo todo.

Ha adelantado su adaptación a esa demarcación, a la espera de la recuperación de Koke y pendiente de si el futuro le traerá más competencia. El 1 de septiembre a media noche cierra el mercado. Si el campo es el que manda, ya no parece una posición indispensable para reforzar en este Atlético, ante un trámite en el segundo tiempo, en su territorio, con la reafirmación de Witsel como central y con la seguridad de los tres goles de renta.

Aun así, el Rayo lo intentó. Nteka y Pathe Ciss saltaron en el campo desde el primer instante de la reanudación, por Trejo y Unai López. Sergio Camello se reestrenó a la hora del partido. No hubo manera de reponerse de su terrorífico inicio. Y se entregó: el Atlético aún marcó el 0-4, por medio de Morata a pase de Saúl, el 0-5 de Correa, el 0-6 del goleador español y el 0-7 de Llorente; para disparar la cualidad más indispensable que quiere Simeone: la contundencia en las áreas.

- Ficha técnica:

0 - Rayo Vallecano: Dimitrievski; Balliu, Lejeune, Aridane, Espino (Pep Chavarría, m. 82); Óscar Valentín, Unai López (Pathe Ciss, m. 46); Isi (De Frutos, m. 67), Trejo (Nteka, m. 46), Álvaro García; R.D.T. (Sergio Camello, m. 60).

7 - Atlético de Madrid: Oblak; Molina, Savic, Witsel, Hermoso, Carrasco (Lino, m. 67); De Paul (Llorente, m. 67), Barrios (Soyuncu, m. 76), Saúl; Griezmann (Correa, m. 76), Memphis (Morata, m. 34).

Goles: 0-1, m. 2: Griezmann. 0-2, m. 15: Memphis. 0-3, m. 36: Nahuel Molina. 0-4, m. 73: Morata. 0-5, m. 79: Correa. 0-6, m. 84: Morata. 0-7, m. 87: Marcos Llorente.

Árbitro: Munuera Montero (C. Andaluz). Amonestó con tarjeta amarilla a los locales Isi (m. 39) y Lejeune (m. 65) y al visitante Barrios (m. 49).

Incidencias: partido correspondiente a la tercera jornada de LaLiga EA Sports, disputado en el estadio de Vallecas ante unos 12.000 espectadores. EFE

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