Gustavo Morínigo, entrenador paraguayo que llevó a Nacional a la final de la Copa Libertadores, habló este jueves con Fútbol a lo Grande al cumplirse un aniversario más de la histórica final que disputó la Academia frente a San Lorenzo de Almagro.
El DT recordó lo que fue aquel partido disputado en el estadio Defensores del Chaco y que marcó un hito, al tratarse del segundo equipo paraguayo en llegar a esta instancia luego de Olimpia.
“Fue un partido complicado, no fue bueno en lo que respecta al partido en sí. San Lorenzo fue superior, no encontramos los caminos para marcar la diferencia, nos hicieron el primer gol y sobre el final pudimos empatar”, rememoró Morínigo en la 1080 AM.
Luego afirmó que en la revancha, disputada en el Nuevo Gasómetro, si lograron hacer un gran encuentro, “el mejor que habían disputado”, pero que no se pudo coronar con el triunfo que finalmente quedó en manos del local gracias al tanto de Néstor Ortigoza desde el punto penal.
ESPECIAL. Para Morínigo, lo que se vivió con Nacional fue algo único y destacó una particularidad que se vio ya desde cuartos de final, cuando el estadio Defensores del Chaco lucía un aforo imponente.
“Eso fue especial, porque veíamos camisetas de todos los equipos apoyando. Nos hacían sentir una selección y creo que por un lado, merecido, porque ese grupo se manejó con humildad y fue una demostración de que sí se puede, con casi cero extranjeros, se pudo, fue sacrificado. La gente que venía del interior, ese estadio lleno desde cuartos. La fiesta inolvidable que queda en el recuerdo”, agregó.
VIGENTE. Según el DT, la proeza de Nacional sigue aún vigente y con el paso de los años se valoriza aún más, ya que un equipo humilde conseguía disputar estas instancias. Morínigo igualmente expresó su deseo de que pronto otras instituciones puedan vivir esa experiencia.
“Queda para la historia. Esto es de todos, es un momento del país no solo de Nacional, porque un equipo humilde demostró que se puede con trabajo y capacidad”, cerró.
Nacional y San Lorenzo habían empatado 1-1 en Sajonia en aquella primera final. Mauro Matos abrió la cuenta para el Ciclón argentino, mientras que la paridad tricolor llegó por intermedio de Julio Santa Cruz sobre el final del lance.
El equipo titular de Nacional en esa final de la Copa Libertadores fue: Ignacio Don; Ramón Coronel, Leonardo Cáceres, Raúl Piris y David Mendoza; Marcos Melgarejo, Silvio Torales, Juan Argüello y Derlis Orué; Julián Benítez y Freddy Bareiro. Ingresaron Hugo Lusardi, Julio Santa Cruz y Cecilio Domínguez.