El “show” que caracteriza a Luis Vidal, el de mezclar su rol de presidente de Recoleta con futbolista del club a sus 52 años, volvió a ser centro de atención tras sus declaraciones vertidas en una entrevista concedida al diario deportivo argentino Olé.
Reveló que solicitó a la Conmebol la autorización para ser un jugador disponible en la lista de buena fe para los cruces de octavos de final por la Copa Sudamericana.
El mandamás del Canario recordó el antecedente que desató la polémica en el fútbol local y admitió su anhelo de tener rodaje en un torneo continental: “Siempre decía: ‘Si llegamos a una copa internacional, quiero jugar 15 o 20 minutos’.
El año pasado, el DT me hizo entrar cuando faltaban tres minutos y quedó la sensación de que había ingresado únicamente por ser presidente”.
Aquel episodio en la División Intermedia terminó marcando un precedente normativo en el plano local para evitar situaciones similares.
En la misma charla con Olé, Vidal reveló el trasfondo reglamentario que frenó su intención en el país y cómo buscó un resquicio en el ámbito sudamericano.
“Desde ese momento, se creó una regla en Paraguay que impide que los dirigentes jueguen profesionalmente. Cuando vi que en la CONMEBOL no existía ese impedimento, intenté inscribirme como refuerzo después de la fase de grupos, pero el libro de pases ya estaba cerrado”, comentó.
Recoleta y Boca Juniors se enfrentarán, en ida y vuelta, el 11 y el 28 de agosto.