Pablo Vitamina Sánchez todavía no logra consolidar un once titular en Olimpia. El entrenador utilizó hasta el momento 30 futbolistas en el segundo semestre y, partido tras partido, volvió a modificar la formación. Algunas variantes estuvieron obligadas por lesiones o desgaste, pero otras respondieron exclusivamente a decisiones tácticas y técnicas. Mientras el equipo deja escapar puntos que pueden pesar en la definición del Clausura, el hincha comienza a perder la paciencia y reclama una identidad más definida.
Olimpia tiene plantel. Tiene alternativas. Tiene jugadores para competir en distintos frentes, pero todavía no tiene algo que todo equipo que pretende pelear un campeonato necesita encontrar: un equipo base.
Ese es uno de los principales cuestionamientos que empieza a instalarse alrededor del ciclo de Vitamina Sánchez.
El entrenador, que llegó a comienzos de año y que logró salir campeón en el Apertura, continuó en el cargo con la misión de darle protagonismo al Decano y convertirlo nuevamente en un equipo competitivo en el Clausura. Sin embargo, transcurridas las primeras jornadas, una constante se repite: El once cambia prácticamente todos los partidos.
NÚMEROS CONTUNDENTES. Sánchez ya utilizó 30 futbolistas diferentes en esta etapa del año, contabilizando titulares y jugadores que ingresaron desde el banco. Y hay otro dato todavía más llamativo: no repitió un mismo equipo titular en ninguna ocasión.
No se trata simplemente de cambiar uno o dos nombres. El propio entrenador defendió esta metodología y explicó que existe confianza en prácticamente todo el plantel y que las variantes también obedecen a la exigencia del calendario. En una ocasión llegó a realizar seis cambios respecto al partido anterior, argumentando que Olimpia afrontaba una seguidilla exigente.
La explicación tiene lógica. Olimpia tuvo que afrontar simultáneamente el campeonato local y la Sudamericana. Hubo partidos acumulados, viajes, desgaste físico y futbolistas que llegaron con diferentes cargas. Y, por supuesto, aparecieron las lesiones, que también obligaron al cuerpo técnico a modificar piezas.
Pero ahí aparece el punto central del debate: No todas las modificaciones fueron obligadas. En varios partidos, Sánchez decidió mover piezas por cuestiones futbolísticas. Cambió nombres, posiciones y sociedades buscando respuestas. Algunas variantes funcionaron. Otras no tanto. Y mientras tanto, el equipo continúa buscando una regularidad que todavía no termina de aparecer.
BÚSQUEDA PROLONGADA. El problema de rotar no está necesariamente en rotar. Todos los equipos necesitan hacerlo. Un plantel competitivo se construye precisamente para tener alternativas. El problema aparece cuando la rotación se transforma en una búsqueda permanente y el equipo no consigue sostener durante varias fechas una estructura reconocible.
En Olimpia todavía existen puestos en los que la competencia parece abierta. Sánchez ha probado distintas combinaciones y jugadores que en una fecha fueron titulares en la siguiente pueden comenzar en el banco o directamente quedar fuera.
La rotación puede ser una herramienta positiva cuando existe una estructura definida. Si el equipo tiene una columna vertebral clara, cambiar dos o tres piezas no necesariamente altera su funcionamiento.
Pero cuando los cambios son constantes, también puede modificarse la dinámica colectiva.
Por eso, la discusión sobre Sánchez no debería reducirse a si “rota mucho” o “rota poco”. La verdadera pregunta es si la rotación está ayudando a Olimpia a crecer o si está retrasando la consolidación de un equipo.
Sin margen de error
Sánchez todavía tiene tiempo para corregir. Pero el margen comienza a achicarse. Y mientras el campeonato avanza, en Olimpia crece una pregunta que ya no puede ser ignorada: ¿cuándo aparecerá, finalmente, el equipo base?
El Decano comenzó el Clausura con dos derrotas, luego consiguió reaccionar y encadenó victorias que lo volvieron a meter en la pelea. Sin embargo, cada punto perdido puede adquirir una dimensión enorme cuando llegue la recta final. La igualdad 1-1 ante Guaraní volvió a dejar esa sensación. Olimpia tuvo que esperar hasta el final para encontrar el empate.
El campeonato es largo, pero también es cierto que los puntos que se dejan en el camino al comienzo son los mismos que después pueden faltar cuando se hacen las cuentas.
¿Volverá a rotar?
Después del empate ante Guaraní, el entrenador tendrá que decidir si mantiene buena parte de la estructura que terminó jugando el clásico más añejo o si vuelve a mover piezas para el choque de este domingo ante Trinidense (10:00 en Sajonia).
Ante el Legendario ya introdujo variantes respecto al equipo que venía de derrotar a Recoleta. Ahora tendrá otra oportunidad para demostrar cuál es su idea. Seguramente, a partir de ahora, Gabriel Ávalos y Rodney Redes, quienes fueron los últimos en acoplarse, comenzarán a tener más minutos.