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Los Rockets despegan y bajan de las nubes a los Warriors

VIDEO. Luego de ganar de visitante, sacar una diferencia avasalladora de 41 puntos, lograr el récord histórico de 16 juegos invictos de locales en Playoffs, poner la serie a su favor 2-1 y comenzar el cuarto juego ganando por 12 puntos, los Warriors con suma serenidad sobrevolaban muy alto. Desde la superficie de la tierra, los Rockets tuvieron la entereza de recuperarse a tiempo y planear el contrataque.

Por Juan Pintos Sumi - @elbuenJuane

Con suma precisión el comandante James Harden y el veterano de guerra Chris Paul se encargaron de ensamblar el cohete que derrumbaría y bajaría de las nubes a los Warriors. Objetivo derribado, misión cumplida, cable a tierra, Oakland arde en llamas, Houston Rockets 95 – Golden State Warriors 92.

Los Rockets ajustaron la mira, focalizaron el objetivo y jalaron el gatillo para atravesar el tanque de combustible y derrumbar a los Warriors en la bahía. Ahora la serie empatada 2-2 vuelve a la ciudad de Houston y el equipo de Golden State necesariamente deberá ganar al menos un juego de visitante si quiere disputar de su cuarta final consecutiva.
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MAL COMIENZO, BUEN FINAL. El mundo se desmoronaba para los Rockets cuando bordeando la mitad del primer cuarto no lograban encestar luego de 8 intentos, además Ariza cometía su segunda falta y Kevin Durant encestaba un triple para dejar las cosas 12 a 0 en un comienzo aplastante para los Warriors.

El comandante Harden se encargó de destaponar el aro visitante mediante una bandeja rápida a su más puro estilo, posteriormente se encargaría de sumar 2+ para despertar a los suyos. El primer parcial fue dominado por los GSW y terminó 28 a 19 a favor de los locales. Un mal parcial para los de Houston, que a pesar de todo seguían con vida.

El equipo visitante no podía recurrir a nadie más que a la dupla Paul/Harden, quienes respondieron al llamado de manera excepcional en ambos sectores de la pista. En una muestra de superación y amor propio James Harden elevó a otro nivel su tan cuestionado juego defensivo hasta hacer retractar a sus perseguidores, marcando como nunca y robando dos balones consecutivos a Kevin Durant. En la ofensiva la barba asesina activó su modo MVP y terminó con 24 puntos en la primera mitad de juego.

NI AÚN VENCIDO TE DES POR VENCIDO. A 6 minutos de juego James Harden encendió las turbinas y se elevó sobre la bestia negra Draymond Green para volcarle en la cara, sacarle una falta y acercar a su equipo a 3 puntos. A su vez, Chris Paul decía presente con calidad y frialdad, aportando en la ofensiva en un esfuerzo enorme.

La última jugada del segundo cuarto terminó con un tapón de Harden a Curry, su segundo bloqueo de la noche. Los Rockets jugaron con una defensa demencial para revertir el marcador negativo y terminar la primera mitad 53 a 46 arriba. Como el Ave Fénix, los Rockets extendían sus alas de fuego y resurgían de las cenizas para encender las finales de la Conferencia Oeste.

Comenzaba el tercer cuarto –terreno de los Warriors– y como era de esperarse el equipo local comenzó la marcha a todo motor. Los Warriors acortaban diferencia de manera progresiva pero aún seguían abajo en el marcador, hasta que Chef Curry–el soberbio asesino de larga distancia– hacía abuso de su rango de tiro ilimitado para encestar no solo un triple ni dos, sino tres, en menos de un minuto, recuperando nuevamente la ventaja para los Warriors, quienes a partir de ahí extenderían la diferencia hasta el último cuarto. 17 puntos de Curry en el tercer cuarto.

EL ARMA SECRETA Y EL COHETE DE HOUSTON. Los últimos 12 minutos de juego iniciaban con 10 puntos a favor de los locales. Los visitantes por su parte aguantaban los ataques firmes de pie y con el pecho saliente, luego contrarrestaban. Los Rockets desplegaron su arma secreta: la transición defensiva.

Como consecuencia indujeron que los Warriors anotaran apenas 12 puntos en todo el último cuarto, encestando apenas 3 tiros de 18 intentos (16.7% TC), igualando su menor cantidad de puntos en juegos de Playoffs, desde que se introdujo el reloj de 24 segundos. Curry anotó solo  1 de 8 intentos y Durant 0 de 5, el peor cuarto de la temporada del equipo de Golden State.

En la medida que los Rockets resistían y anulaban con su defensiva, en la ofensiva hacían despegar su cohete que se hacía cada vez más sólido. Finalmente derribaron a los Warriors gracias a un James Harden de 30 puntos, 4 rebotes, 4 asistencias, 3 robos y 2 tapones. Un Chris Paul con 27 puntos, 4 asistencias, 5 triples y un Eric Gordon clave que sumó 14 puntos en el momento preciso.
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Foto: NBA

ENTEREZA, FIRMEZA, FINEZA. El equipo de Houston no se doblegó a pesar de las adversidades, se mantuvo entero y con mucha firmeza supo trabajar sobre la debilidad de los Warriors, con una fineza quirúrgica operaron para dar el golpe y sacar el invicto local que mantenía el equipo californiano, que no perdía en la bahía desde aquél histórico juego 7 de las finales del 2016.

Los Rockets se convirtieron en lobos feroces ante cada ataque de los Warriors, como una jauría defendían en bloque y como animales salvajes hambrientos sacaban sus dientes afilados cada vez que se acercaba el enemigo a su bosque, el balón se convirtió en el alimento de estos voraces. En su propia casa los Warriors parecían perros domésticos, domados y amaestrados por los lobos de Houston, que atacaron hasta lograr 25 puntos en el último parcial, suficiente para volver a casa satisfechos, con la panza llena y el corazón contento.

Qué final y que finales. Ganaron los Houston Rockets y perdieron los Golden State Warriors.


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