03 sept 2026

La “maldita” lluvia que empañó la gran actuación de Paraguay en el Mundial de Suecia 1958

Suecia 1958 representó el primer Mundial en suelo europeo para Paraguay, que a su vez representó la primera clasificación por méritos deportivos en Eliminatorias. La Albirroja mostró un promedio alto de goles. Brasil ganó su primera Copa y Pelé empezó a forjarse como leyenda.

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La Copa Mundial de Suecia 1958 fue la primera a la que Paraguay accedió por la vía de la clasificación deportiva, luego de sus dos primeras participaciones por invitación, en Uruguay 1930 y Brasil 1950.

Fue una década marcada por los logros: se tocó la gloria en el Campeonato Sudamericano de 1953, siendo campeones de América tras vencer nada menos que a Brasil en Lima, Perú, y posteriormente se logró la histórica primera clasificación a una Copa del Mundo: Suecia 1958.

Tras las primeras Eliminatorias para Suiza 1954, en las que la Selección no logró clasificar —se ganaron los dos partidos contra Chile, pero se perdió ante Brasil—, Paraguay afrontó en 1957 un grupo con Colombia y la bicampeona Uruguay, que había conquistado el Maracaná solo siete años antes.

La gran camada guaraní de aquella época no tuvo inconvenientes y venció a Colombia tanto en Bogotá (3 a 2) como en Asunción (3 a 0), antes de afrontar sus duelos frente a la poderosa selección charrúa.

En una tarde gloriosa en el viejo Estadio de Sajonia (actual Defensores del Chaco), la Albirroja arrolló a los bicampeones con un contundente e histórico 5 a 0. Un hat-trick del nacionalófilo Florencio Amarilla —quien jugó por el lesionado e indiscutible 11 titular, el cerrista Genaro “Avión” Colmán Benítez—, sumado a los goles de Juan Bautista Agüero (Olimpia) y Ángel Jara Saguier (Cerro Porteño), hicieron que la fiesta fuera total y que el partido en Montevideo terminara siendo un simple trámite.

Pese al 2 a 0 a favor de los charrúas, Paraguay logró su clasificación. “La victoria más triste”, titularon los medios uruguayos, en una frase que luego alimentó el debate sobre la reestructuración que debía encarar la Celeste.

Paraguay, al Mundial, para su primera experiencia en el viejo continente…

Mayoría europea, los goles de Fontaine y la Brasil de Pelé

Quince selecciones se sumaron al anfitrión en el segundo Mundial de 16 equipos, con cuatro grupos de cuatro equipos cada uno, en un torneo que se disputó entre el 8 y el 28 de junio de 1958 y que tuvo una marcada mayoría europea.

Participaron Alemania Federal, Austria, Checoslovaquia, Escocia, Francia, Gales, Hungría, Inglaterra, Irlanda del Norte, Suecia, Unión Soviética y Yugoslavia. Solo Argentina, Brasil y Paraguay representaron a Sudamérica, mientras que México lo hizo por América del Norte.

Si bien la edición de Suiza 1954 fue televisada para ocho países de Europa, esta sexta edición fue retransmitida a todo el mundo. Suecia presentó doce sedes para el Mundial: Solna (Estocolmo), Gotemburgo, Malmö, Sandviken, Norrköping, Västerås, Örebro, Borås, Helsingborg, Halmstad, Uddevalla y Eskilstuna.

En la previa, la favorita a ganar el torneo era la República Federal de Alemania, aunque Yugoslavia también aparecía como candidata, tras arrasar a Italia por 6 a 1 y a Inglaterra por 5 a 0 en amistosos previos. Brasil, pese a generar expectativas, llegaba por detrás de estas selecciones y con el peso del Maracanazo de 1950 todavía fresco.

Tras un debut con victoria 3 a 0 frente a Austria, en la segunda fecha igualó sin goles ante Inglaterra, en lo que fue el primer 0 a 0 en la historia de los mundiales, un resultado considerado decepcionante para la época. Aquello llevó al entrenador Vicente Feola a realizar cambios y apostar por Garrincha y Pelé como titulares.

Suecia 1958 también quedó en la historia como el Mundial con mayor cantidad de goles en una sola edición. Con 13 tantos en seis partidos, el francés Just Fontaine estableció un récord que aún no ha sido superado. Durante años, además, fue el máximo goleador histórico de los mundiales, hasta ser superado por el alemán Gerd Müller tras Alemania 1974, sumando también su producción en México 1970.

Los convocados

La Selección Paraguaya de 1958 fue la de Aurelio González, “El Gran Capitán”, quien se convertiría en el primer paraguayo en participar como jugador y como DT en los mundiales, tras haber sido seleccionado en Uruguay 1930.

Su equipo compartió el Grupo 2 con tres selecciones europeas: Francia, Yugoslavia y Escocia. Aurelio convocó a 22 jugadores: 7 de Olimpia, 4 de Sol de América, 3 de Cerro Porteño y 2 de Nacional, Libertad, Guaraní y Luqueño.

Arqueros: Ramón Mayeregger (Nacional) y Samuel Aguilar (Libertad).

Defensores: Ignacio Achucarro (Olimpia), Luis Gini (Sol de América), Edelmiro Arévalo (Olimpia), Darío Segovia (Sol de América), Agustín Miranda (Cerro Porteño), Juan Vicente Lezcano (Olimpia) y Eligio Echagüe (Olimpia).

Volantes: Salvador Villalba (Libertad), Luis Santos Silva (Cerro Porteño) y Claudio Lezcano (Olimpia).

Delanteros: Juan Bautista Agüero (Olimpia), Óscar Aguilera (Olimpia), Eliseo Insfrán (Guaraní), Eligio Insfrán (Guaraní), José Raúl Aveiro (Sportivo Luqueño), José Parodi (Sportivo Luqueño), Florencio Amarilla (Nacional), Jorge Lino Romero (Sol de América), Gilberto Penayo (Sol de América) y Cayetano Ré (Cerro Porteño).

El día que la lluvia condenó a Paraguay

El destino —o quizás el sistema de competencia— determinó que Just Fontaine y Francia debutaran ante Paraguay, y Paraguay ante Francia y el propio Fontaine. Estaba previsto. Fue un 8 de junio, en el estadio Idrottsparken de Norrköping. Lo que no estaba previsto en filas paraguayas era la lluvia.

Ante 16.518 espectadores y bajo el arbitraje del español Juan Gardeazábal, guaraníes y galos se fueron al entretiempo con un 2 a 2 más que justo, con doblete del “Actor” Florencio Amarilla (a los 20’ y a los 44’).

Al regreso, y contra todo pronóstico, la Albirroja se puso arriba 3 a 2 a los 5’, con gol del solense Jorge Lino Romero.

Sin embargo, el clima jugó su partido. Una lluvia torrencial comenzó a caer sobre el campo y, a diferencia de lo habitual en Paraguay, el encuentro no se suspendió pese al estado del terreno. Los futbolistas albirrojos, sin botines con tacos adecuados, comenzaron a resbalar constantemente.

Así, la Selección no pudo sostener el resultado: Francia marcó cinco goles más y selló un contundente 7 a 3. Fontaine firmó un triplete y comenzó allí su camino hacia los 13 goles en seis partidos que lo consagraron como Bota de Oro del torneo.

Aurelio González dispuso para ese encuentro un 3-2-5, habitual para la época. El equipo formó con: R. Mayeregger; E. Arévalo, J. V. Lezcano e I. Achucarro; S. Villalba y J. Romero; J. B. Agüero (capitán), J. Parodi, F. Amarilla, A. Miranda y Cayetano Ré.

Un digno cierre

Pese al duro golpe del debut, el conjunto guaraní se repuso en su segunda presentación, el 11 de junio. Con buen juego, logró una ajustada victoria por 3 a 2 ante Escocia.

Los goles paraguayos fueron convertidos por B. Agüero (4’), Cayetano Ré (45’) y J. Parodi (73’). El encuentro se disputó ante 11.665 espectadores en el Idrottsparken de Norrköping.

Con ese triunfo y la derrota de Francia ante Yugoslavia, Paraguay llegó a la última fecha con una pequeña chance de clasificar, aunque el panorama era complejo.

El 15 de junio, en el estadio Tunavallen y ante poco más de 13.000 espectadores, la Albirroja enfrentó a Yugoslavia en un duelo decisivo. En un partido intenso, de ida y vuelta para la época, el marcador terminó 3 a 3.

Francia, por su parte, venció a Escocia 2 a 1 y, gracias a la diferencia de goles obtenida —en gran parte por el triunfo ante Paraguay—, logró avanzar de ronda. El conjunto guaraní quedó eliminado, aunque dejó muy buenas sensaciones.

El desahogo de Brasil

En un país donde se respira fútbol, la gran obsesión era conquistar por primera vez la Copa del Mundo, más aún después del golpe de 1950. Tras una fase inicial con dudas, Brasil encontró su mejor versión en las instancias decisivas.

En los cuartos de final, derrotó a Gales con un solitario gol del joven Pelé, quien así marcaba su primer tanto en mundiales.

En semifinales, superó a Francia por 5 a 2 en un partido vibrante, con Pelé como gran figura al convertir tres goles. Los otros tantos fueron obra de Didi y Vavá.

La final, ante la anfitriona Suecia, volvió a ofrecer un espectáculo intenso y un marcador similar: 5 a 2. Pelé anotó dos goles, Vavá otros dos y Zagallo completó la cuenta.

De esta manera, Brasil logró finalmente su ansiada consagración y saboreó, por primera vez, la gloria mundial.